Bien empieza lo que bien acaba, dicen; y el Atlético de Madrid espera que esto se cumpla en un 2009 que lo arranca en puestos de Champions. Tercero, a un punto del segundo y a once del intratable líder de la Liga BBVA, el Barça; con nueve jornadas consecutivas esquivando la derrota, en los octavos de final de la Champions y a menos de una semana para disputar una nueva ronda de la Copa del Rey.

Pero ahora llega la famosa cuesta de enero, en la que el Atlético de Madrid intentará salir lo mejor parado posible de las primeras dos semanas del primer mes del año, una cuesta arriba en la que deberá demostrar de lo que es capaz. Para empezar, plato fuerte en Liga el sábado ante el Valencia en Mestalla. Una buena oportunidad para que los de Javier Aguirre se ganen el atributo de aspirante al título.

La próxima jornada, el club rojiblanco recibirá en el Vicente Calderón al Athletic Club de Bilbao, aunque antes el estadio del Manzanares se vestirá de gala en noche copera para disputarle un billete a la siguiente ronda al Barcelona, en el emparejamiento más atractivo de la Copa del Rey. Una oportunidad, también, para hacer olvidar al colchonero la vergüenza pasada por el 6-1 encajado en el Camp Nou en Liga, última derrota del Atlético lejos del Calderón en Liga.

Una cuesta de enero en la que los Kun Agüero, Forlán, Maxi, Simao y compañía deberán demostrar que el parón navideño no les ha pasado factura y así poder continuar con una buena racha que les coloca en la mejor situación de los últimos años. No le fue nada bien al Atlético la famosa subida al Tourmalet (derrotas ante Sevilla, Barça y Real Madrid) de la Liga, veremos ahora qué tal afrontan los rojiblancos la de enero.



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Se acabaron las vacaciones navideñas en lo que al fútbol se refiere. El tiempo de los balances, las esperanzas y los deseos deja su paso al periodo necesario para que esos propósitos se produzcan. Sin embargo, sólo España e Inglaterra verán a sus equipos nacionales volver a jugar. El campeonato italiano retornará la próxima jornada, al igual que el francés. Para ver la Bundesliga tendremos que esperar un mes todavía. El invierno manda. Por lo tanto, la atención futbolística se centra este fin de semana en la Liga española y la FA Cup inglesa.

El campeonato de Liga nos deja dos partidos atractivos, entre equipos que pelean por los premios más importantes del campeonato: el primer puesto y la Liga de Campeones. De estos partidos dependerán mucho las opciones de terminar por delante en la clasificación. Por otra parte, para los amantes de la Premier, este fin de semana pueden disfrutar de la tercera ronda de la FA inglesa. Una competición atractiva donde las haya.

Valencia – Atlético de Madrid (Sábado, 22:00. La Sexta). Regalo de Reyes en Mestalla. Colchoneros y valencianistas llegan empatados a puntos, con la clasificación para Europa como objetivo mínimo y primordial para junio. Será el duelo de dos ataques eficaces, talentosos, incisivos, frente a las defensas débiles, inseguras, renqueantes. Las bajas de Marchena y Alexis para Emery son un aliciente más para temer algún gol encajado, sabiendo que Agüero y Forlán lo estarán buscando. Por su parte, Aguirre echará de menos a Maxi y Maniche, perdiendo un poco de presencia arriba con la entrada de Luis García y Raúl García. Humilde pronóstico: Empate.

Real Madrid – Villarreal (Domingo, 17:00. Taquilla Digital +). Un partido clave para ambos. Una derrota les dejaría demasiado lejos del liderato, si gana el Barcelona en casa al Mallorca, algo que sobre todo los blancos no se pueden permitir. Demasiado pronto para quemar la última esperanza, la desesperada. Con la baja de Higuaín, seguramente se pueda ver, aunque sea unos minutos, al fichaje encargado de suplir a Rudd, Huntelaar. Por su parte, los de Castellón intentarán sacar algo positivo de Madrid, ya que no acabaron el 2008 con buena racha y deberán recuperar su forma (sobre todo algunos jugadores importantes) si no quieren descolgarse. Humilde pronóstico: Real Madrid

Además, señalar que el domingo La Sexta emitirá en abierto a las 17:00 el Ahtletic – Espanyol y las 19:00 el Sevilla – Osasuna. Por Canal + se podrá ver a las 21:00 el Getafe – Deportivo.

En la FA Cup, habrá sólo tres encuentros entre equipos de Premier. El viernes jugarán Tottenham y Wigan, mientras que el sábado se disputará la mayor parte de los partidos. El Manchester United jugará el domingo. Este fin de semana podrá ser el de las sorpresas y los sueños para los modestos ingleses.



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El partido de esta noche en Mestalla ha venido a confirmar que el Valencia ha hecho el mejor fichaje de invierno de la Liga. El regreso de David Silva, exquisito zurdo con un aguijón letal, va a dar una marcha más a un conjunto che que, obviamente, ha notado su ausencia, propiciada por una inoportuna lesión a comienzo de campaña. Unai Emery ha conseguido en los cuatro primeros meses del campeonato hacer un once competitivo sin el canario, valiéndose de varias fórmulas, como por ejemplo colocar a Mata por el medio y a Vicente en la zurda. El Valencia ha respondido bien pero es obvio que colocar a Silva al lado de Villa convierte a los levantinos en una escuadra mucho más peligrosa.

Silva hizo esta noche dos goles y un partidazo, abriendo sin piedad las tripas del Atlético entre líneas, demostrando la enorme complicidad que guarda con Villa y la heterogeneidad que engloba su juego. Aparentemente enclenque, engaña a primera vista, porque es un tipo duro, que sabe bregar y pelearse con los defensas, que mete la pierna y ayuda a los pivotes… Es un tipo trabajador y, obviamente, decisivo con su ingenio, que le hace crear goles magníficos y antagónicos. En el 2-0 se vale de una definición fina e inteligente, mientras que en el 3-1 de un impresionante trallazo ajustado al máximo al palo izquierdo de Leo Franco.

Es obvio que la Liga está prácticamente imposible para el Valencia, porque el Barça no cesa de asombrarnos, porque incluso cuando no tiene su mejor día saca los partidos adelante. Pero sí pueden estar esperanzados sus aficionados con la irrupción del gran canario, socio de lujo del otro David, el siete de España, al menos de la selección que se proclamó campeona de Europa. Silva y Villa forman un dúo cautivador que en esta campaña va a decir mucho, sobre todo por parte del canario, que entra fresco, con las piernas ligeras, dispuestas a armar jaleo, después de mucho tiempo en la nevera. Puede que la Liga sea una quimera, creo que lo es, pero el Valencia sí tiene argumentos como para cuajar una temporada de sobresaliente, clasificándose para la Champions y ganando la UEFA. Si hasta ahora se ha mantenido arriba sin hacer mucho ruido, con Silva en el equipo se espera mucho más de este equipo.

Cambiando radicalmente de tema, para cerrar este post, simplemente decir que el Atlético de Madrid no sacó a relucir chapa de equipo grande en Mestalla, quedando demostrado que algunos de los jugadores que tiene en la retaguardia no dan el nivel de un equipo de arriba. Basta con ver el segundo gol de los locales. También apuntar que me encantó Maduro, formando atrás con Albiol, buena prueba de que en el Valencia hay mucho fondo de armario, algo que no pueden decir, al menos atrás, los colchoneros.



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Desestabilizar. Según la Real Academia Española de la Lengua, consiste en “alterar o perturbar la estabilidad”. Eso, más o menos, es lo que va a comenzar a sufrir el Barça a partir de ahora, cuando parece obvio que el equipo que ha hecho Pep Guardiola, para sorpresa de todos, porque nadie podía esperar esta bestialidad de rendimiento, es un monstruo intratable que puede con cualquiera que se le ponga por delante. Vengo a decir esto, porque en las últimas semanas, viendo informativos de Deportes y leyendo algunos periódicos, he interpretado que se ha pretendido crear una serie de polémicas en el ambiente azulgrana en torno a las vacaciones navideñas totalmente absurdas, que, inevitablemente, dan que pensar.

Cuando salió a la luz que Eto’o, Daniel Alves, Messi, Cáceres y Keita iban a disponer de un permiso especial de vacaciones, algunos comenzaron a hablar de injustos privilegios para los cracks, hecho completamente falso, a tenor, sobre todo, de lo que han participado algunos de los citados en lo que va de campeonato. Se intentó generar una polémica, fomentar un debate futil que ni siquiera las declaraciones del capitán Puyol, asegurando que la decisión había sido consensuada por toda la plantilla, sirvieron para zanjar. Sí, algunos intentaron sembrar dudas, dar a entender que se experimentaba un regreso a los tiempos de Rijkaard, con determinadas concesiones en el día a día del vestuario a determinados futbolistas.

Luego llegó el retraso de Messi, retraso obligado debido a la huelga de los controladores aéreos en Barajas. Ni siquiera la negra coyuntura que envuelve estos días al aeropuerto de Madrid pudo acallar muchas informaciones, que indicaban que Messi había puesto la nota negativa a la vuelta al trabajo, en contraste con otros compañeros que habían regresado antes, que había incumplido el acuerdo con Guardiola, que tenía que ser sancionado… En cierta medida, se criminalizó la actitud de un chaval de 21 años cuyo único delito había sido llegar unas horas tarde al trabajo, debido a problemas ajenos a su voluntad.

Esto que digo responde sólo a una interpretación subjetiva, sólo a eso. Bajo mi punto de vista se han intentado buscar problemas donde no los había. La situación es simple. Guardiola, que ha sido monje antes que fraile, concede, con el apoyo de toda la plantilla, vacaciones a aquellos jugadores que van a realizar largos viajes para pasar las fiestas con sus familias. En el vestuario todo el mundo comprende la situación, más que nada porque después del Mallorca viene el Atlético y hay que comenzar a rotar en un mes de enero que se avecina cargado de partidos. Hay futbolistas, con permiso especial, que deciden volver antes y otros que, por el contrario, en todo su derecho, optan por apurar al máximo su merecido descanso. Uno de ellos tiene problemas en Barajas y se retrasa unas horas, una anécdota, nada más. El Barça, rotando, gana 3-1 al Mallorca y el martes ya enfila el Vicente Calderón, con Messi bien fresco para hacer de las suyas. En esta sucesión lógica de acontecimientos algunos pirómanos han querido montar un incendio, pero no, el Barça está intratable y ni siquiera el amarillismo de cierto sector de la Prensa puede tumbarle hasta ahora.



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Estrenó el Liverpool el año 2009 con una victoria en la tercera ronda de la FA Cup ante el Preston North End y con el regreso a los terrenos de juego de Fernando Torres, que volvía tras una lesión que le ha mantenido apartado en las últimas semanas. La victoria, cómoda y sin reproches, tuvo color español ya que fueron Albert Riera y Torres los encargados de firmar el 0-2 ante el Preston.

La mayor parte del peso ofensivo del Liverpool pasó por las botas de Robbie Keane, muy desafortunado de cara a portería ya que erró un par de ocasiones clarísimas delante del guardameta local. Torres le sutituyó en el minuto 72, y poco le costó marcharse de su primer partido tras su lesión haciendo lo que mejor sabe hacer. Aunque medio gol, o los tres tercios, tuvieran un nombre: el del capitán Steven Gerrard, que le cedió al niño el segundo gol del partido en una contra en la que se marcharon en solitario.

Fue la mejor noticia para el Liverpool además del resultado, recuperar a una de las referencias del equipo y que su regreso se llenara de confianza con ese gol en las postrimerías del partido. Superada la lesión muscular que le ha alejado del terreno de juego durante un mes, se espera que con Torres el Liverpool tenga mucha más facilidad para concretar arriba. Aunque en los últimos encuentros las cosas hayan salido bien y no se le haya echado mucho de menos.

Un buen gesto de Gerrard (que jugó los noventa minutos a pesar del altercado nocturno que protagonizó hace una semana), para que Torres no tenga problemas para volver a adaptarse y así ayudar al líder de la Premier a mantener el nivel. Aunque no todo fueron buenas noticias, ya que Xabi Alonso tuvo que retirarse al descanso por un encontronazo tras el que no pudo continuar y por el que tuvo que recibir siete puntos de sutura.



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Johan Cruyff es uno de los hombres que más sabe de fútbol. Fue genio y figura como futbolista y revolucionó los banquillos con su añorado dream team, implantando una filosofía de juego en el Camp Nou que todavía hoy sigue siendo referente a la hora de configurar proyectos deportivos. Sin embargo, no por todo esto, el holandés siempre tiene razón. Me sorprendió una frase que dijo sobre Messi y las patadas que recibió contra el Madrid, criticando el hecho de que el argentino bajase tanto para comenzar las jugadas. Messi hizo oídos sordos a las declaraciones del que fuera técnico blaugrana, más que nada, porque la reflexión de Cruyff no casa con el estilo de juego del rosarino.

La mejor cualidad de Messi, bajo mi punta de vista, es el factor sorpresa que conllevan sus imprevisibles arrancadas. Cuando el barcelonista agarra el cuero en carrera es prácticamente imparable, siempre saca algo. Por eso es absurdo decir que Messi recibe muchas patadas por bajar a recibir a la medular, más que nada porque su potencial alcanza máximas revoluciones cuando hace precisamente eso. Messi es un jugador inabarcable, sobre todo cuando dispone de diez o quince metros para correr antes de pisar área. Sin espacios, sin recorrido, el argentino no es tan desequilibrante.

Es cierto que en el centro del campo Messi recibe palos y seguirá recibiendo, pero es algo consustancial a su juego, sobre todo, porque para pararle prácticamente la única opción es echarle al suelo con una sucia artimaña. Y es cierto, obviamente, que los árbitros a esta clase de jugadores, que reciben diez patadas por partido, deben protegerlos, para que los agresores sepan que se la juegan si se exceden en la forma de emplearse. En cualquier caso, insisto en la idea de este post, considero que Cruyff se equivoca, porque Messi no es delantero, es un jugador total que necesita tener metros por delante para alcanzar sus máximas prestaciones.



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Era el partido de la jornada en la Premier y no defraudó. Sin Torres, Mascherano ni Rafa Benítez (sigue con la recuperación tras su operación de cálculos renales) el Liverpool se plantó en el Emirates Stadium con el fin de defender su liderato, que poco a poco parece consolidarse. Y salió del joven estadio londinense con la sensación de no haber rematado a la presa. El Arsenal salió vivo tras la lesión de Cesc Fàbregas y la expulsión de Adebayor. Motivos suficientes como para que los reds hubieran podido volver a Anfield Road con los tres puntos en el bolsillo.

Fue una lucha de poder a poder, de dos potencias de la Premier que no pasan por el mismo momento. El líder de la liga inglesa está demostrando que tiene plantilla suficiente como para alzarse con ese preciado título que la afición y el club tanto desean. Algo que no sucede desde la temporada 89-90. El envite con Cesc sobre el terreno de juego resultó parejo, pero sin el joven capitán de los gunners al tener que retirarse por una lesión al final del primer tiempo, el Liverpool tuvo el camino mucho más llano.

En la práctica no resultó ser así. El Arsenal tuvo y retuvo, e incluso tras la expulsión de Adebayor el público del Emirates tiró del equipo para que al menos el empate siguiera reflejando en el marcador. Los goles fueron obra de dos artilleros natos que tienen la portería inscrita entre ceja y ceja. Van Persie, por el Arsenal, y Robbie Keane, por el Liverpool, fueron los encargados de fusilar a Reina y Almunia respectivamente con dos trallazos imparables.

El Arsenal recuperó una de las facetas que había perdido en los últimos partidos, la velocidad y la intensidad arriba. Eso le permitió poner en aprietos al Liverpool, que a pesar de que jugaba con un hombre más no encontró la forma de dar el mazazo definitivo, como le ocurrió la anterior semana contra el Hull City. Fue un partido para Fernando Torres, que podría reaparecer en el próximo encuentro de la FA Cup, la primera semana de enero ante el Preston North End.



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El buen y verdadero extremo es ese estilete que desmiembra por los costados, que abre el campo y los espacios en el centro, aquel que llega hasta el fondo y cuelga el cuero al área, el que desestabiliza los sistemas defensivos con el desborde propiciado por su velocidad y sus incontenibles driblings… Los extremos son, posiblemente, los jugadores más desequilibrantes que hay en un terreno de juego y los menos frecuentes, porque son un elemento en peligro de extinción, sacrificados por sistemas que priorizan ante todo el dominio del cuero, colocando a muchos jugadores por el centro.

Hay pocos extremos puros, cada vez menos, como decía, más que nada porque es una demarcación demasiado específica, pues esta clase de jugador debe de aunar muchos requisitos, velocidad, regate, potencia, temple, precisión en el centro entre otros factores… Además, el hecho de que los equipos hayan pasado de jugar con cinco arriba a ajustarse al 4-4-2 y el 4-4-3. Por todo eso, da un gustazo ver a un buen extremo, verlos en nuestra Liga, deslumbrando domingo tras domingo, rememorando, siempre salvando las distancias, lo que en su día hicieron monstruos como Garrincha, Orestes Corbatta, Paco Gento, René Houseman o George Best entre otros tantos.

A mi particularmente, exceptuando a Messi, porque es un jugador que acapara mucho más que una banda, a pesar de que juegue en el costado diestro, en la liga española tenemos dos magníficos extremos, de lo mejorcito que hay en el mundo, auténticos cuchillos que abren defensas con sus afiladas mañas. El primero de ellos es Robben. Es impresionante ver a este holandés, es un portento de la potencia y la verticalidad, un desequilibrador nato que está demostrando con razones de peso por qué costó 36 millones. Sabíamos que era bueno pero a mi personalmente cada jornada me parece mejor, es como una especie de todo terreno que puede con todo lo que le echen, que amarga a los laterales que tiene en frente, que les rompe las cinturas de forma salvaje y despiadada, una auténtica pasada con un irresistible aire al impresionante Ryan Giggs.

El otro extremo puro que quiero mencionar es Jesús Navas. Este chaval de 23 años pero con casi 200 partidos con el Sevilla, está cada campaña más resuelto. En este ejercicio liguero está ofreciendo con diferencia su mejor versión. Ha añadido a su centelleante estilo el recorte para dentro, lo que le hace ser casi imposible de detener. A diferencia de Robben no goza de una extremada potencia, pero valiéndose de su maravillosa calidad se ha convertido en un jugador imparable para sus rivales, hasta el punto de que el Sevilla no es el mismo sin él en el campo. Navas ha ganado el temple que antes le faltaba para ser decisivo y saber escoger las mejores opciones cuando pisa fondo.

Robben y Navas son dos jugadores diferentes, que condicionan el estilo de juego de sus equipos, dos extremos puros, de los que apenas quedan, marginados por muchos sistemas, algunas veces para bien otra para mal… Es cierto que se puede alcanzar un juego idílico sin extremos, ahí tenemos el caso de la selección española en la Eurocopa. Es obvio, que los extremos no son un elemento imprescindible en los equipos de fútbol, pero sí se agradecen, sobre todo cuando derrochan una espectacular verticalidad en los terrenos de juego. No quiero cerrar este post sin recordar a dos magníficos estiletes que se quedaron en el camino, el acelerado Reyes y el elegante Joaquín. Los extremos verdaderos brillan cada vez más por su ausencia, por eso gustan tanto Arjen Robben y Jesús Navas.



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Tirándo de tópicos se podría decir aquello de que Xabi Gracia es un gran entrenador y mejor persona y no estaríamos faltando a la verdad. Que el Cádiz caiga bien no es nada raro, en cambio yo me he hecho un poquito más de los andaluces desde que el extécnico del Pontevedra se ha sentado en el banquillo. Cierto es que el conjunto cadista tiene un equipazo digno de una categoría superior pero conseguir ser el equipo con más puntos de los cuarenta clubes de la Segunda División B no se consigue solamente con una gran plantilla, también con un fabuloso entrenador.

Buceando por foros y charlando con simpatizantes del Cádiz me alegra saber que se tiene en cuenta, quizá desorbitadamente, al bueno de Xabi Gracia. Incluso se discute al actual técnico como el mejor de la historia del club gaditano. Los números del equipo son de traca, casi casi insuperables, de ahí el título del post, porque de dieciocho encuentros disputados han ganado trece, han perdido empatado cuatro y solamente han dejado de puntuar en un solo encuentro, curiosamente en casa y no precisamente un rival de su talla. Es más, exceptuando ése encuentro fátidico de la jornada cuatro, han ganado todo desde el comienzo de Liga hasta la jornada diez, donde llegó su primer empate. De seguir por el mismo camino, el Cádiz llegaría al final de la Liga rondando los noventa puntos, una auténtica brutalidad casi imposible en los tiempos de hoy en día.

Gracia dejó el banquillo del Pontevedra tras no conseguir ascender al equipo en dos ocasiones. Fracasó en la primera eliminatoria tras perder en casa uno a dos, cuando en el encuentro de ida habían sacado un empate a uno. Fue su segundo tropiezo consecutivo en el intento de ascenso del equipo y decidió dimitir, fue sincero y dijo que había fracasado, aunque ni mucho menos la culpa fue suya. De hecho tenía un año más de contrato y todos deseábamos que lo cumpliera. Llegó para ocupar el despido de Alberto Argibay, un hombre de fútbol que entrena, gestiona y encuentra los mejores jugadores y que volverá al club la temporada próxima, pero pesó más que no fuera jugador a gran técnico. Se buscaba un entrenador joven, que fuera futbolista de élite y supiera gestionar un grupo complicado, la verdad es que no se pudo elegir mejor. Si Fran Rico es lo que es, se lo debe en gran medida a Xabi Gracia. Él más que nadie confió en el talento de un chaval de veinte años para llevar el juego del equipo, junto a Ormazábal, en un equipo que en Segunda División pelearía por ascender.

Ya sin equipo, el Cádiz llamó a su puerta cuando no sabía si iba a entrenar al equipo en Segunda o Segunda B, aunque en el fondo todos pensaban lo que realmente más tarde acabaría pasando. Se intentó llevar a los motores de aquel Pontevedra, dos perlas: a un gallego y un argentino, finalmente se llevó a Victor, que tras salir de Boca Juniors y pasar por Israel, el club gallego lo integró en su plantilla como cedido. Demasiado talento para un categoría tan baja y otro jugadorazo descubierto por Argibay. Las palabras del jugador sobre Xabi Gracia lo dicen todo. Entre jugadores que forman parte del escudo, los cedidos y la cantera, más la indudable capacidad de Xabi Gracia el Cádiz está donde está y muy pronto, como ya sucedió hace poquitos años, llegará a Primera en un breve espacio de tiempo.



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Bien es sabido por todos que el tiempo no espera y mucho menos en el fútbol. Los proyectos dejan de serlo si la pelota, sea en el momento que sea, decide no entrar. Y si ésta no entra se lleva por delante a quién sea. Cada ocasión desperdiciada, cada remate a las nubes, cada intento con final en el limbo aumentan la impaciencia y ésta suele conllevar a decisiones impulsivas no siempre acertadas. Fruto de ese nerviosismo al que invitan los malos resultados el pasado fin de semana fue despedido el quinto técnico en lo que va de temporada: Gonzalo Arconada. En su lugar llega Hugo Sánchez, quien fue un fabuloso futbolista pero que como técnico todavía tiene mucho que demostrar.

No son tampoco los números del Almería tan malos como para cargarse de buenas a primeras al entrenador siempre y cuando el objetivo de este modesto sea la permanencia. En dieciséis jornadas ha perdido ocho partidos, ha empatado cuatro y ha ganado otros cuatro. En total, 16 puntos o lo que es lo mismo: uno por jornada. Muy justo para lograr la salvación pero nada despreciable teniendo en cuenta que conjuntos con mayor presupuesto están por debajo en la clasificación, en la que los andaluces ocupan la decimosexta plaza. Quizá demasiado para fulminar a Arconada, un técnico que el año pasado ascendió al Numancia y lo hizo a base de buen fútbol y sobre todo confianza.

La derrota en El Molinón por la mínima (0-1) fue la gota que colmó el vaso de la directiva rojiblanca, que no esperó si quiera llegar a casa para anunciar la destitución de su entrenador. A Arconada le costó coger el punto al equipo. La plantilla no comulgaba con algunas de sus decisiones y aunque en las últimas jornadas había dado espaldarazo a algunas de sus firmes ideas con tal de encontrar soluciones al mal del equipo, el perder ante el Sporting y el consecuente acercamiento a los puestos de peligro precipitaron su adiós. Un marcha llamativa por la poca paciencia (parecía haber hallado la tecla en los últimos choques) y que asusta más sabiendo quién será su sucesor: Hugo Sánchez.

Y es que el mexicano fue una leyenda cuando su misión era la de perforar porterías. No había nadie como él. Sus goles, su facilidad para superar marcos contrarios era algo innato. Sin embargo, no todos los futbolistas trasladan sus particularidades al banquillo. No es lo mismo jugar que dirigir. El pasado más reciente de Hugo invita poco al optimismo en Almería. Pese a lo que pueda prometer, que lo hará, de buen seguro, en su presentación. También lo hizo cuando después de pedir a gritos una oportunidad fue el elegido para dirigir la selección de México. Prometió y prometió y no cumplió nada. Se llenó la boca en cada rueda de prensa –un poco al estilo Schuster- y se ganó la antipatía de prácticamente un país.

Con una de las mejores selecciones que se recuerdan –o al menos, la que más expectativas e ilusiones creó- Hugo Sánchez no logró ninguno de los objetivos. Tampoco los ‘no-objetivos’ que algunos daban por hechos, como la inesperada eliminación en la primera ronda del Preolímpico que dejó a México sin billete para Pekín. Todo esto aderezado por una dimisión que no llegaba pese al clamor popular y que finalmente tuvo el desenlace esperado cuando el pasado mes de mayo se confirmaba su destitución. Algunos dicen, a favor del mexicano, que el cargo le llegó demasiado temprano. Otros, muchos, que sólo pensó en el beneficio propio (desde que colgó las botas siempre ha dicho que su meta es dirigir algún día al Real Madrid), que nunca supo impregnar su estilo porque, sencillamente, no lo tenía.

Por todo esto dudo mucho que Hugo Sánchez tenga más capacidad que Arconada. Aunque ya se sabe que en esto del fútbol todo puede ocurrir, por el bien del Almería, que a Hugo no le quede tan grande el club andaluz como le quedó hace unos meses el combinado tricolor o si no se verá abocado al descenso antes de tiempo.

DDF | Hugo Sánchez releva a Arconada en el banquillo del Almería



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Javier Aguirre demostró en Pamplona que tiene mano para sacar jugadores de abajo. Sabe como tratar a los futbolistas jóvenes aunque éstos vengan con fama de crack a pesar de gozar de la mayoría de edad en uno o dos años, y para muestra no hay mejor ejemplo que el diez del Atlético de Madrid. Hoy es la estrella, sin duda un crack mundial que tan sólo tiene veinte años. Juega, juega y vuelve a jugar, es más que indiscutible. Ya se nos olvidaba que hasta hace dos días ocupaba asiento en el Calderón, que la gente pitaba a Javier Aguirre porque no daba bola a un recién llegado de Argentina de dieciocho años. Hoy, al ver al Kun, se nos olvida la mano del técnico mexicano en tiempos pasados.

El siguiente en dejar de ser promesa es Ignacio Camacho. Tirando de memoria juraría que en los pocos encuentros de la temporada pasada lleva muchos más minutos que en la actual, casi en el ecuador. Tiene la misma edad que Agüero cuando éste llegó al Atlético, cuando todos querían verlo jugar todos los encuentros, como hoy está sucendiendo. Nadie le pita al mexicano para que lo ponga, nadie mira al banquillo o a la grada cuando las cosas van mal, y es que en el Atlético de Madrid 08/09 todo parece ir bien.

Ignacio Camacho solamente va convocado para chupar banquillo, apenas tiene minutos y mucho menos es titular en partidos tan importantes como los de la recta final de liga de la temporada pasada. No me gusta ver al jugador sin pisar el terreno de juego pero su entrenador sabe muy bien lo que hace, al menos debería tener un poco de crédito por parte de los aficionados. Si Javier Aguirre continúa siendo el entrenador colchonero la próxima temporada, que lo dudo, seguro que irá sacando lo mejor de Camacho. Paciencia.



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Leo en la Prensa que la renovación de Leo Franco se ha quedado estancada. El meta argentino finaliza contrato el próximo 30 de junio, de modo que en caso de que no haya movimientos dentro de poco, se da por hecho que no seguirá en el Vicente Calderón, obteniendo su carta de libertad con 31 años, lo que creo, sinceramente, que es lo que debería pasar, porque no veo a este cancerbero al nivel de un equipo que quiere aspirar a algo más jugar la Champions, es más, ni siquiera en un equipo que quiere aspirar a Champions.

Leo Franco es un portero de nivel medio, que quizás vino bien en otra época, cuando el Atlético era un equipo que por el nivel de su plantilla tomaba la palabra Liga de Campeones como una mera ilusión. La realidad es que desde que llegara en el verano de 2004, el Atlético ha ido creciendo y Leo Franco se ha quedado estancado, por mucho ue incluso haya estado en un Mundial con la selección argentina.

No quiero lanzar afirmaciones gratuitas. Para mí Leo Franco no transmite seguridad, le cuesta blocar, no sale bien por alto, quizás su fuerte puede ser saber aguantar a los delanteros, pero eso no es suficiente para un equipo de primea fila. Creo que los equipos que luchan por cosas importantes deben contar con un meta que salve puntos, como ocurre con Casillas en el Madid, Valdés en el Barça o Andrés Palop en el Sevilla, por citar tres ejemplos en el fútbol español.

Es hora de que el Atlético comience a pensar seriamente la posibilidad de contratar un portero de nivel indiscutido, como por ejemplo el joven Sergio Asenjo, que además cuenta con una nimia cláusula de ocho millones de euros. Roberto, Iván Cuellar, Ismael Falcó o Abbiati, son nombres que, con todos los respetos, van más en consonancia con el Pato Sosa, Juan Velasco, Sergi ( el de su época final), Colsa o Jorge Larena, que con Kun Agüero, Maxi Rodríguez, Ujfalusi, Diego Forlán o Simao. Es hora de que, después de corregir en este verano la vulgaridad de la defensa, en la planta noble del club colchonero eleven la categoría de la portería.



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Después de ganar a Tigre con un arranque espectacular, después del enorme final de campaña en el que San Lorenzo no hizo más que encadenar goleadas, lo sensato era pensar que el Cuervo era candidato número uno para llevarse el triangular que decidía el Apertura. Sin embargo, la afición de Boedo tenía un pequeño resquemor, pues sin duda, el calendario había jugado en su contra. Enfrentar a Boca 72 horas después de jugar contra Tigre siempre era un riesgo, hasta tal punto que se acabó notando. Los azulgrana apenas resistieron el empuje Xeneize y perecieron por 1-3, en un encuentro que siempre viró para la ribera del Riachuelo, quedándose sin un título que por muchos momentos fue suyo.

Viatri hizo el 0-1 y cuando parecía que San Lorenzo había entregado la cuchara, empató Solari con una cantada del más que discutible cancerbero Javier García. Solari fue el único de los jugadores llamados a desequilibrar en el Cuervo, que actuó tal y como se esperaba. Ledesma y sobre todo Pitu Barrientos desaparecieron por completa, sin que el empuje del Chaco Torres y el coraje de Bergessio pudieran poner al conjunto que idolatra Viggo Mortensen con opciones para la victoria. Más que nada porque en frente, en la medular, había tres tipos que hacían un partidazo. Si San Lorenzo estaba cansado, Riquelme pensaba más rápido que nunca, apoyándose en Vargas y en la contundencia de Battaglia, posiblemente el mejor jugador de Boca en el campeonato con permiso de Román. Sin embargo, costó encarrilar el partido y no fue hasta que entró Palacio cuando los bosteros se volvieron a adelantar, en una contra conducida por Dátolo, orientada por un magnífico servicio de Riquelme y finalizada por el ex Banfield, que con ese tanto en cierto modo maquilla un Apertura bastante gris en lo personal. San Lorenzo fue preso de la desesperación, la expulsión de Bergessio reflejó la desesperación de los de Boedo, que veían como el campeonato se les ponía cuesta arriba. Y lo peor estaba por legar, porque ya en el descuento Cristian Chávez, potrero auténtico donde los haya, salido desde un barrio marginal, con muchas batallas vividas a su corta edad de 22 años, logró el definitivo 1-3, el que a la postre sería el gol del campeonato.

Ese 1-3 dejaba fuera a San Lorenzo, porque en el caso de que Boca perdiera contra Tigre y hubiera un empate a tres puntos en el triangular, decidiría la diferencia de goles a favor, que en el caso de los de Boedo era de -1 y del Xeneize, en principio de +2, por lo que sólo podría perder el campeonato si Tigre le ganaba por dos o más goles de diferencia. De ese modo, el choque del pasado martes en cancha de Racing se convertía en una auténtica final, donde toda Argentina, excepto, obviamente, el alto porcentajke de hinchas de Boca, soñaba con la hazaña del Matador.

El gran hándicap de Boca era que no podía contar para el choque decisivo, con dos hombres clave como Riquelme y Vargas, por acumulación de amarillas. Era otro obstáculo más a sortear, de los muchos que ha tenido en el camino Boca en este torneo. En el comienzo se le lesionó Palermo con una rotura de ligamentos, luego hubo una enrome guerra interna en el vestuario, con puñales públicos lanzados por Riquelme y Cáceres, después falleció Pedro Pompillio… El viento nunca sopló a favor pero Boca supo capear el temporal, tirando de una excelente generación de jóvenes con Lucas Viatri a la cabeza. Desde el comienzo del choque si intuía que el título iba a ser del Xeneize. Tigre volvió a demostrar que le faltó creerse el poder ser campeón, sobre todo a Martín Morel, su jugador más desequilibrante que en este triangular jamás dijo presente. Boca, armado con un montón de chavales por las muchas bajas, volvió a ser Battaglia, al que con razón Carlos Ischia llama el equilibrista. Robó todo y ni siquiera el que logró Tigre en la segunda parte gracias al enrachado Lázaro no hizo temblar las piernas, aunque sí sufrió por el empuje sin contundencia del riva. Boca se proclamó campeón, para gloria de su gente, con River como último clasificado de este inverosímil Apertura.

Boca ha desmitificado muchos extremos que algunos consideran verdades con este Apertura. Primero, que un equipo plagado de bajas no puede salir campeón. Segundo, que para salir campeón hay que jugar bien a fútbol, porque los momentos de brillantez de los bosteros fueron escasos, aunque contundentes. Tercero, que para ganar un torneo se necesita un grupo humano unido, porque en Boca el distanciamiento entre muchos de sus jugadores sigue siendo evidente. Y cuarto, que ninguna distancia en la tabla es insalvable, que diez puntos, a pesar de que las sensaciones sean malas, pueden ser remontados perfectamente. Boca demostró, en definitiva, que en un terreno de juego, once contra once, con varios cracks en el campo, obviamente Battaglia y Riquelme, y el arrojo suficiente, nada es imposible.



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El otro día escribía un post en el que reflexionaba acerca de los extremos, una posición que bajo mi punto de vista cada vez se pierde más en un fútbol que se mueve por conceptos tácticos que buscan juntar líneas y achicar espacios, salvo en contadas excepciones. Apuntaba dos nombres, el de Robben y el de Jesús Navas, pero también recordaba al Joaquín de los inicios, a aquel chaval descarado del Puerto de Santamaría que con sus fintas y carreras en cierto modo nos enamoró a todos un poco, pero que se perdió en las últimas campañas con una alarmante irreguralidad.

Creo que a pocos jugadores les sienta mejor un capote que a Joaquín, un jugador auténticamente torero, capaz de lo mejor y lo peor, pero siempre con un innegable maestría en su diestra. Con una inventiva para el desborde fuera de lo común, Joaquín nos ha regalado momentos excelentes para todos los que nos gusta el balón. Sin embargo, la falta de constancia, la falta de trabajo y en ocasiones la falta de acierto a la hora de decidir su futuro porque debería de haber salido del Betis justo cuando ganó la Copa y no un año más tarde, han provocado que este genial extremo se haya ido perdiendo para desgracia de nuestro fútbol. Bajo mi punto de vista, es uno de los pocos futbolistas que aúnan el olé y el pañuelo, por eso su ostracismo, cuando debería estar en el mejor momento de su carrera, daba tanta lástima.

Pero parece que con Unai Emery Joaquín vuelve a sentirse diferente e importante, y eso es una buena noticia. Puede que ya no llegue a jugar en el Madrid o en el Chelsea, como parecía en sus inicios, pero lo que es evidente es que su regreso a la elite no puede dejar inadvertido a nadie. Joaquín es una maravilla cuando encuentra su fútbol y por eso ilusiona su vuelta, porque con 27 años aún tiene recorrido para reconducir su carrera, triunfar como jugador de club y asentarse en la selección española como jugador importante, aunque es cierto que ahora el sistema del combinado nacional no invita precisamente a la entrada de extremos.

A mi me encanta Joaquín y por eso aplaudo que después de varias campañas en caída libre brille otra vez. Lo ha jugado casi todo como titular en esta campaña y sus números goleadores apuntan a los que logró en sus mejores años en el Betis. Junto con Mata y Villa, se ha convertido en una de las piezas básicas de un Valencia que sin enamorar, cosa que no es necesaria cuando se mira la tabla, ha retomado la consistencia y pelea con argumentos por adquirir lugar propio en zona Champions y cuajar una buena actuación en la UEFA y la Champions.



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El club que no se readapte a la política de no gastar más de lo que tiene y de ajustarse al máximo lo pasará mal”

Fernando Roig, presidente del Villarreal

Fernando Roig es hombre de fútbol y de números. Por eso cuando suelta afirmaciones de este tipo hay que, al menos reflexionar. Lo que dice Roig es algo que tiene bastante lógica. Los clubes actúan con la ayuda de los bancos y si los bancos no tienen liquidez no financian las grandes operaciones e incluso reducen el margen de maniobra en lo que respecta al pago de deudas. Esto es así, por lo que, en cierto modo, entramos en un periodo de austeridad y reajustes presupuestarios en los que los clubes, si no quieren verse con un gran disgusto entre manos, deben de gastar lo que tienen, lo que son capaces de generar, no más.

Puede que haya equipos como Madrid y Barcelona, que por su capacidad de ingresos, puedan tener más facilidad a la hora de tirar de la chequera, pero incluso ellos mismos deberían de actuar con cautela. Lo que es obvio es que para el resto de los mortales, el capítulo de los ingresos extraordinarios, o lo que es lo mismo, venta de jugadores, se ha convertido en indispensable, salvo que un determinado club goce de un apoyo institucional privilegiado o venda su estadio a precio de oro, aunque, en ambos casos, pienso que estaríamos hablando de pan para hoy y hambre para mañana.

Hay que vender, sobre todo tal y como está la coyuntura económica. Se acabó la flexibilidad de as entidades financieras, ahora los ejercicios presupuestario van a ser mirados con lupa, habrá que cuadrar las cifras. Y para que todo eso se dé, vender será fundamental, por mucho que clubes de nivel medio alto como Valencia, Atlético de Madrid, Villarreal o Sevilla, puedan ingresar muchos millones de euros en concepto de venta de marca y derechos televisivos. Todo el que no actué en función de estos criterios se estará equivocando.

Cuando escribo todo esto se me vienen a la cabeza varios nombres, por ejemplo del del Kun Agüro o el de David Villa, jugadores con fichas bastante altas, que valen una fortuna en el mercado. Creo que tanto Atlético como Valencia deberían ser prudentes a la hora de manejar a ambas estrellas, creo que deberían saber que en algún momento deberán ceder ante los gigantes europeos que quieran ficharlos por precios desorbitados. En ocasiones, mantener a las estrellas no garantiza el éxito. Recuerdo por ejemplo aquel Valencia de comienzos de década, que se desprendía sin dudar de sus estrellas. Adiós por cifras millonarias al Piojo López, adiós a Gaizka Mendieta, adiós a Farinós, adiós a Gerard… Y hola a un ramillete de jugadores, Aimar, Baraja, Vicente, Ayala, Carew, Pellegrino, Kily González, Fabio Aurelio o Mista entre otros muchos, que contribuyeron a forjar uno de los mejores Valencias de todos los tiempos, que en tres años se proclamó dos veces campeón de Liga y que además conquistó una UEFA.

Vender a las grandes estrellas para contratar jugadores de nivel medio alto con hambre de gestas y recorrido para crecer en el club, es una vía más que válida para conseguir éxitos. El Sevilla, por ejemplo, es otro de los clubes que con la ventas de sus buques insignia, como Reyes o Baptista, y la salida por una millonada de Sergio Ramos, logró cimentar un gran proyecto, fundamentado en jugadores de notable alto que han conseguido asentar al equipo en la zona de arriba de la tabla. Ahí tenemos también al Villarreal, que se codea con los grandes sin estrellas y que cuando las tuvo, Diego Forlán, por ejemplo, las supo vender a tiempo, no como en el caso de Riquelme, que se les acabó pasando el arroz y seguro que de eso Roig y Llaneza habrán aprendido la lección.

Promocionar al cantera en busca de jóvenes valores, vender a las estrellas por precios astronómicos en el momento debido y tener acierto en la compra de jugadores se ha convertido en la mejor fórmula de salvación para todos los que no se llamen Madrid y Barça en el fútbol español. Todo aquel que no entienda esta idea, todo club que no sepa retirarse a tiempo y que pretenda combatir en el pago de fichas y retención de cracks con los dos colosos de nuestro fútbol, se equivoca y lo acabará pagando seriamente, sobre todo si es verdad, como dicen, que de la crisis aún queda lo peor por llegar.



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