Se anunció hace un par de semanas la convocatoria al primer Premio de Ensayo Isabel Polanco, patrocinado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y por la Fundación Santillana. Este premio busca promocionar la escritura del ensayo “un género reflexivo y creativo” según palabras de Gonzalo Celorio académico de la lengua, poeta y antiguo Director de la editorial Fondo de Cultura Económica de México, quien fue designado como secretario vitalicio del jurado.

Por su nombre es obvio que este premio busca honrar la memoria de Isabel Polanco, quien ejerció durante muchos años cargos importantes dentro del Grupo Santillana y que fue una incansable promotora del grupo y sus actividades para la promoción del libro en Iberoamérica. Y justo para reflexionar sobre Iberoamérica, esta primera convocatoria del Premio propone que los ensayos giren en torno a los procesos de emancipación de América Latina.

El jurado estará presidido en esta oportunidad, por Carlos Fuentes y estará dotado con 100.000 dólares para el ganador o la ganadora. La obra debe tener mínimo 200 páginas (tamaño A4) de extensión, ser original, inédito y no premiado y versará, como dijimos, acerca de la época de la independencia de América Latina, reflexionando sobre “su evolución, su presente y su futuro, desde cualquier enfoque académico y metodológico”.

La convocatoria estará abierta hasta el día 15 de mayo y los originales deben ser entregados, en número de tres, a las oficinas de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en Ciudad de México o a cualquiera de las sedes del Grupo Santillana a lo largo del mundo. El veredicto se dará a conocer el día 10 de septiembre en la ciudad de Guadalajara (México). La obra premiada será editada por Taurus y distribuida en Iberoamérica y Estados Unidos de Norteamérica.

Vía | Yahoo! Noticias
Sitio oficial | Premio de Ensayo Isabel Polanco
En Papel en blanco | Ha muerto Isabel Polanco



Enlace


Mucho se ha escrito sobre estos personajes a lo largo de la historia d.C., y sin duda estos días se habla mucho de ellos, a pesar del cada vez más imponente Papá Noel.

Hoy traemos una recopilación de textos que tratan sobre la figura de estos sabios astrólogos, según la visión de autores como Valle-Inclán, Jacint Verdaguer, Rubén Darío o Lewis Wallace.

Y es que, desde los textos bíblicos, muy distintas percepciones y en géneros diversos ha habido sobre estos personajes. Encontramos desde textos evangélicos a novelas como Ben-Hur, pero lo que predominan son los poemas en los que, con un espíritu más o menos religioso, más o menos festivo, se retrata a los Reyes.

Por cierto, que para los más pequeños encontramos una sección de cuentos, adivinanzas y villancicos que animarán estos días.

Más información | El huevo de chocolate
En Papel en Blanco | Celebrar la Navidad con poesías, Los Reyes que no llegan: un poema de Miguel Hernández, ‘¡O Reyes Magos!’, de Juan del Encina



Enlace


La autora sobre temas vampíricos por antonomasia en la actualidad llega en forma de coleccionable de la mano de Planeta DeAgostini. Año nuevo es sinónimo de nuevos propósitos, y también de coleccionables de toda clase, de modo desembaracan 25 entregas de la prolífica Anne Rice. La primera entrega consiste en La hora de las brujas, primera entrega de la trilogía dedicada a la familia Mayfair.

Junto a esta trilogía, también se publicarán la larga serie de Las crónicas vampíricas (Entrevista con el vampiro, Lestat el vampiro, El ladrón de cuerpos, La reina de los condenados, Armand, el vampiro, Merrick, Memnoch, el diablo, Sangre y oro y Cántico de sangre), y otros títulos como Pandora; Vittorio, el vampiro; El Mesías, el niño judío; y La momia o Ramsés el condenado.

La primera entrega aparece a 3,99 €. Pero si te suscribes a la colección, recibirás de regalo un juego de escritorio (bien) y una tabla y cuchillos de queso (¿?, quizá porque se conoce que los aficionados a Rice también sueñan con usar los cuchillos para provocar hemorragias en sus víctimas).

Vía | Stardust
Sitio Oficial | Planeta DeAgostini



Enlace


¿No os ha ocurrido alguna vez estar leyendo un libro y deciros esto lo he leído ya, pero de otra manera? A mi me ha ocurrido estas navidades poniéndome al día con lecturas atrasadas. Leyendo La brújula dorada de Philip Pullman me vino a la mente Ritos iguales de Terry Pratchett, con la que comparte una serie de temas que dan pie a una comparativa. Desglosaremos a continuación los elementos para ponderar cómo operan dos autores distintos con el mismo material.

1)- Argumento:

Ritos iguales (RI): Esk, una niña independiente, cabezota y marisabidilla hereda misteriosamente un cayado de mago, pese a que las mujeres no pueden ser ordenadas en la magia. Comenzará para ella una aventura en la que deberá aprender a usar su poder y ser aceptada entre los magos de pleno derecho.

La brújula dorada (BD): Lyra, una niña independiente, cabezota y bruta como un jabato hereda misteriosamente un ‘alietrómetro’, un artefacto que detecta verdades. Comenzará para ella una aventura en la que deberá aprender a usar su poder y enfrentarse a una conspiración teológica que secuestra a niños y a sus seres queridos.

Ponderación: No hace falta haber leído a Propp para saber que en ambos casos es el esquema narrativo más antiguo del mundo. Ni siquiera el tema de ‘mujer obligada a asumir rol de hombres’, con resultado sorprendentemente positivo, es infrecuente en la mitología o los cuentos folclóricos. El interés de ambas novelas no está desde luego a este nivel.

2)- Personajes:

· Figura paterna:

RI: Gordo Herrero, cuyo nombre da toda la información requerida sobre él. Aparece brevemente al comienzo de la novela para hacerse manipular por la bruja Yaya Ceravieja, que es quien toma las decisiones sobre la niña, y no se vuelve a saber de él.

BD: Lord Asriel, tío de Lyra, aristócrata, aventurero, y potencial maltratador infantil. Aparece brevemente al comienzo de la novela para plantear las bases de la intriga y desencadenar la misión de rescate que tiene que llevar a cabo Lyra. Reaparece al final para cuestionar si rescatarle ha sido tan buena idea después de todo.

· Figura materna:

RI: De la madre de Esk no sabemos ni el nombre. La función es cumplida por Yaya Ceravieja, una recia bruja de pueblo con ideas inamovibles sobre el mundo y la posición de la mujer en él. Aunque es la primera que se opone a que Esk se haga mago, termina por acceder a acompañarla para que aprenda a controlar su poder.

BD: La señora Coulter, una elegante, culta y refinada dama que adopta temporalmente a Lyra como su ayudante. Resulta que Coulter usa sus armas de seducción para encabezar la red de secuestro a niños y los siniestros experimentos que se realizan con ellos. Cuando la protagonista lo descubre debe huir de ella, con lo que Coulter se convierte en su gran adversaria.

Ponderación: Ninguno de los personajes pasa de ser un arquetipo marcado por algunos rasgos esenciales, excepto por una excepción: Yaya Ceravieja, que tiene una personalidad auténtica y redonda enormemente disfrutable y se permite hasta el lujo de evolucionar. Señalemos la curiosa predisposición de ambos autores a mostrar a los padres como obstáculos a salvar en el mejor de los casos, cuando no auténticos enemigos.

· (Adyuvantes) Gitanos:

RI: Esk escapa de unos secuestradores de niños escondiéndose en una barcaza de ‘zoones’, nómadas acuáticos ‘que visten como gitanos’. Los zoones son incapaces de mentir por lo que el puesto de honor lo ocupa el ‘mentiroso’ profesional de la tribu, que es quien lleva los negocios.

BD: Lyra escapa de unos secuestradores de niños escondiéndose en una barcaza de ‘giptanos’, mezcla de ‘gipsy’, ‘egyptians’ y ‘gitanos’. Los gitanos se encargan de su protección y la ayudan en su misión de rescate. Tienen reyes, reinas y videntes.

Ponderación: Nada más fácil que meter a gitanos en una historia de fantasía. Se lleva haciendo desde el Romanticismo, y siempre se juega con los mismos tópicos de honor, misterio y marginalidad. Sólo en La brújula dorada, sin embargo, tienen un auténtico desarrollo y una incidencia real en la trama.

· (Adyuvantes) Brujas:

RI: Las brujas habitan en pueblos y pequeñas ciudades llevando a cabo todas las pequeñas tareas mágicas esenciales a la comunidad, tales como preparar ungüentos, asistir en partos o predecir el futuro. Están en contacto con la naturaleza y vuelan en escobas. Operan por ‘cabezología’, es decir, haciendo creer a la gente que todo lo que hacen es más misterioso de lo que en realidad es. Son feas, viejas y con verrugas, o al menos se esfuerzan en serlo (requisitos de la cabezología).

BD: Las brujas habitan en la tundra helada dedicadas a labores que superan la comprensión humana. Están en contacto con la naturaleza y vuelan en ramas de pino, desde las que atacan con arcos y flechas. Tienen una longevidad de cientos de años y son sobrenaturalmente bellas.

Ponderación: ¿Brujas a la antigua usanza y orgullosas de serlo o glamour gótico? Nos quedamos con las primeras, aunque sólo sea por su peculiar conocimiento de la psique humana y lo bien que nos lo hacen pasar.

· Adversarios:

RI: La casta patriarcal de los magos, endógamos empecinados y académicos snobs que perciben a la mujer como complemento doméstico. Además, las criaturas de la dimensión Mazmorra, seres informes que intentan pasar al nuestro y se ven atraídos por la magia como insectos a la luz.

BD: La casta patriarcal del Magisterio, una organización religiosa y tentacular que intentar abortar los descubrimientos sobre universos paralelos mientras experimenta para mutilar moralmente a los seres humanos.

Ponderación: La trama que envuelve al Magisterio y a la distópica Iglesia católica del universo de La brújula dorada es tan enrevesada y conspiratoria que riéte tú del Código da Vinci. Nos quedamos una vez más con el Mundodisco aunque sólo sea por el memorable retrato de caractéres que nos deja el paso por la Universidad Invisible.

· Interés romántico:

RI: Simón, un joven mago de pobres habilidades sociales, tartamudo y alérgico, que sin embargo es un prodigio en el conocimiento y uso de la magia.

BD: Iorek, príncipe de los osos acorazados. Un oso polar con el don de la inteligencia y el habla, maestro de la metalurgia y las artes del combate.

Ponderación: Por extraño que suene oir a una niña llamar ‘cariño mío’ a un oso y verla atesorar sus gotas de sangre como prenda de amor, La brújula dorada domina esta categoría. Al fin y al cabo es lo que casa con la indómita Lyra. El personaje de Simón aparece como el contrapunto racional y lógico a la emotiva Esk, pero su relación apenas pasa de ser un esbozo, y la química es nula.

3) Temas:

· Fantasía:

RI: El Mundodisco, plano y llevado por el espacio por cuatro elefantes montados en una tortuga gigante; la concepción de la magia de Terry Pratchett, una mezcla de física nuclear y toneladas de absurdo; la dimensión Mazmorra.

BD: En este universo todos los humanos tienen un daimon, una exteriorización metafísica de ellos mismos que toma forma de animales; Poderosos osos guerreros.

Ponderación: El tema de los daimons es original al principio, pero implica que cada vez que aparece un nuevo personaje hay que explicar qué es su daimon y qué hace en ese preciso momento, lo que acaba siendo pesado. En cuánto a la dimensión Mazmorra, pertenece a la época en la que Pratchett homenaje-parodiaba a Lovecraft. No es su mejor ocurrencia.

· Violencia:

RI: Prácticamente nula.

BD: Un brutal combate entre osos acorazados con ricas descripciones de desgarros, roturas, hemorragias y destripamientos.

Ponderación: Ritos iguales podría ser una novela infantil. La brújula dorada sólo podría pasar por novela infantil en Inglaterra, dónde no existe clasificación de literatura por edades.

· Sexo:

RI: Pudorosos chistes de doble sentido sobre los problemas que tratan las brujas. “El soplador de vidrio no debe trabajar mucho. Oí a su mujer llamarle Viejo-una-vez-al-mes”.

BD: Una dramática historía de infidelidad detrás de la gestación de Lyra, haciendo elipsis de cualquier eroticidad mientras se sugiere que los adultos llevan una vida íntima de lo más ajetreada.

Ponderación: Inofensivo en ambos casos.

· Humor:

RI: Exceptuando algunos casos forzados, el humor y el ingenio chispean naturalmente en cada párrafo. El propio título es un juego de palabras (Ritos iguales = Equal rites = Equal rights = Derechos iguales).

BD: Unos niños se beben unas botellas de vino a escondidas y se emborrachan. “¿Y a los adultos les gusta esto?” se pregunta uno. Ese es el único momento moderadamente divertido de la novela.

Ponderación: Estamos en la primera etapa de Pratchett en la que se sentía obligado a hacer un chiste de casi todo, lo que no siempre funciona. Pero aún así el humor es la especialidad de la casa. La brújula dorada no tenía porque ser un libro de risa, pero tampoco ser tan grave y lúgubre. Se podía haber permitido algún guiño para rebajar la tensión.

4) Moraleja.

RI: Un mensaje contra la intolerancia. Que algo no se haya hecho nunca no significa que no se pueda hacer, antes hay que saber si la prohibición se sostiene. Hombres y mujeres somos diversos pero equivalentes. Las chicas pueden ser magos.

BD: Un mensaje contra la intolerancia. Hay que rebelarse contra las estructuras de pensamiento único. La Iglesia secuestra a niños para castrarlos (sic)moralmente y adultera el verdadero significado de la Biblia.

Ponderación: Vaya, pues resulta que La brújula dorada sí era El Código da Vinci para niños. En ambos casos tenemos una moraleja bienintencionada con un puntito de ingenuidad. Pero hay una diferencia enorme entre el hábil uso de la sátira de Pratchett para ridiculizar a los intolerantes y lo que hace Pullman, que es asustar con el coco. Lo que en el caso del ateo Pullman es, paradójicamente, usar las armas del enemigo. Más aún teniendo en cuenta que, muy probablemente, no pensaba estar escribiendo para niños.

Conclusión

Hay una importante diferencia de formato entre Ritos iguales y La brújula dorada. El primero es un libro de risa mientras que la segunda es una novela clásica. Ritos iguales procede a un ritmo vertiginoso, saltando de un segmento a otro sin interrupción, pero sus limitaciones se hacen notar sobre todo al llegar al final, en dónde todo termina abruptamente. Se hubiera agradecido algo más de extensión para cerrar la obra. Parece que el autor hubiera perdido el interés y estuviera impaciente por pasar a otra cosa.

La brújula dorada tiene una estructura más sólida y profundiza más a menudo en sus temas. Pero desde luego no tiene la perspicacia y la inteligencia de Pratchett. Y pese a que introduce algunas novedades en el género fantástico, procede con un morosidad exacerbada. Se hace lento, poco ágil. La parte dedicada a los osos acorazados es la mejor conseguida y en dónde Pullman hace gala de astucia, con un rey oso que intenta pasar por humano. Pero tarda en llegar y, peor aún, lo que descubrimos es que también nos quedamos sin conclusión, con un final abierto para poder continuar la serie.

La brújula dorada se ha vendido como libro infantil, pero yo no creo que lo sea. Si lo es, Pullman tiene una mano desafortunada: puede bombardear todo lo que quiera con su evangelio anticlerical (un anti-Narnia), pero lo más probable es que los niños no le hagan ningún caso, como suele pasar con las cosas que se intentan enseñar a través de los libros. En cambio Ritos iguales pasa por literatura adulta quizás porque trata temas serios como la igualdad entre hombre y mujer. Pero yo me atrevería a ponerlo entre las manos de un onceañero prometedor. Aunque sólo entendiera un chiste de cada diez, iba a quedar encantado. Y con suerte me saldría listo, capaz de librar sus propias batallas.



Enlace


Éste es, entre otras cosas, un espacio para la crítica de obras literarias. Dejando a un lado las percepciones idiosincrásicas de cada uno de los editores de este blog, ¿es posible que exista un criterio objetivo que enumere una serie de puntos perfectamente sensatos y coherentes acerca de una obra artística? En política, dos personas inteligentes pueden mantener creencias diametralmente opuestas. Si esto ocurre en literatura, ¿significa que pueden coexistir posibles familias de explicaciones y exégesis acerca de una obra y que cada una de ellas puede ser igualmente rigurosa? ¿Tal vez sólo existe un análisis perfecto pero, a causa de limitaciones epistemológicas, nos limitamos a dar válidas cualquier exégesis porque no hay forma de impugnar lo que ignoramos?

Cuando un especialista debe traducir una obra de un idioma a otro, se enfrenta a una disyuntiva casi infinita: una frase puede interpretarse de muchas formas diferentes y no todas ellas poseen una traducción literal. De igual forma, una crítica suele escapar (o debería) de unas reglas estrictas. Por esa razón, las críticas a una misma obra deberían ser, por sistema, distintas entre sí. Esto ocurre con frecuencia, pero no tanto como pensamos. Si muchas críticas se parecen entre sí no es porque exista un código universal para valorar una obra (existe, pero las emociones suelen vulnerarlo).

Si las críticas se asemejan es debido a un efecto de solapamiento que se describe muy bien Fire the Bastards!, de Jack Green, que recoge sistemáticamente las críticas de la novela de William Gaddis The Recognitions. Green demuestra así que muchas opiniones acerca del mérito artístico de una obra son el resultado del contagio arbitrario: una persona lee una reseña de un libro; otra la lee y escribe un comentario empleando parecidos argumentos, pues las ideas se anclan en su mente de forma inconsciente (ya decía Asimov que cualquier teoría puede defenderse con el suficiente aparato retórico). En poco tiempo, aparecen cientos de críticas que, atendiendo a su contenido, se reducen a dos o tres críticas originarias.

Luego está el problema de la limitación de nuestra percepción literaria. Uno, por mucha que lea, sólo leerá una ínfima parte de los libros que existen. Las obras que no ha leído (la mayoría) pero que se consideran obras fundamentales o canónicas serán prejuzgadas con benevolencia aunque sólo sepa de ella a través de terceros. Y por último, ni siquiera somos conscientes de las obras y los autores que quizá nos parezcan más espectaculares que las obras y autores que han saltado a la fama y que tal vez modificarían nuestros criterios estéticos. Las librerías pequeñas, de no más de 5.000 libros en su fondo bibliográfico, no tienen ningún interés en ocupar el espacio de sus estanterías con obras marginales o poco conocidas. Incluso una gran librería, como la estadounidense Barnes & Noble, que puede contener del orden de 130.000 volúmenes, es un lugar de hechuras insuficientes para exhibir las miriónimas facetas artísticas del hombre. La mayoría de obras nacen muertas, a efectos de la crítica.

En Internet puede existir, sin embargo, un número infinito de obras, una biblioteca de Babel como la que imaginaba Borges, pues su almacenamiento es etéreo, apenas ocupa espacio físico. Y luego existe la posibilidad de la impresión bajo demanda, si uno prefiere leer la obra de forma tradicional. Pero la infinitud de la Red también constituye un impedimento para que conozcamos la realidad literaria. Nadie tiene suficiente tiempo en su vida para indexar en su mente todas las obras que se escriben y mucho menos las que se escribieron y que muchos se dedican a escanear. Así pues, paliamos nuestro limitado horizonte perceptivo empleando cribas.

Una de las cribas que la propia Red fomenta consiste en una pléyade de críticos y expertos en letras que, mediante opiniones más o menos subjetivas, de nuevo tratan de transformar el universo incognoscible de la literatura en una nación pequeña, de fronteras definidas y catastro selectivo, casi eugenésico. De nuevo, pues, volvemos donde estábamos: podemos consumir más libros que nunca pero, so pena de ahogarnos en la sobresaturación, preferimos afincarnos en una pequeña isla de libros del tamaño de Barnes & Noble.

Pero Internet, además de permitirnos decuplicar la cultura y la información, liberarnos de las tiranías de muchos ideólogos intocables, del sistema académico o de los grupos de prensa, también permite que la crítica sea un poco menos influyente y platónica. En Internet, la información va de abajo a arriba, tal y como podemos comprobar en la enciclopedia más consultada de la historia: la Wikipedia, que ha sido confeccionada por la base y parte de los detalles para llegar a los conceptos. Ahora, gracias a la democracia digital, los críticos deben rendir más cuentas de sus arbitrarios sesgos.

Antes de Internet, los vulnerables autores se sentían impotentes ante la voz incuestionable de la crítica. Un autor, antes, quedaba silenciado. Ahora es capaz de colgar su contracrítica, por ejemplo, dejando en evidencia las debilidades del crítico y propagándolas a través de foros, buscadores y webs especializadas. Papel en Blanco, al ser un blog, tiene la posibilidad de que toda entrada sea comentada por los lectores, incluidas las críticas. Ello redunda, aunque de momento el efecto sea pequeño, en ajustar la credibilidad del crítico, rebajándola a un nivel más justo.

La mayoría de críticas, por mucho que nos convenzamos de nacen de la razón, contienen muchos elementos emocionales, impulsivos, maniáticos, veleidosos. Internet no ha podido acabar con esos defectos (probablemente el público prefiere críticos con defectos que ausencia de críticos y cribas), pero al menos las redes sociales 2.0 generan más ruido ambiente. Y de tanto ruido seguramente brotará con mayor facilidad algún esqueje de verdad. Al menos con mayor facilidad que en un soliloquio frente a un auditorio mudo.

Más información | El Cisne Negro, de Nassim Nicholas Taleb
En Papel en Blanco | Reseña de El Cisne Negro



Enlace


Dentro de muy pocos días estará disponible la que probablemente sea una de las fuentes documentales más importante para conocer la vida de uno de los principales autores norteamericanos del siglo XX: Ernest Hemingway. A partir del lunes 5 de enero de 2009 estarán accesibles en formato digital cerca de 3.000 documentos que quedaron en Finca Vigía y que durante todos estos años estuvieron siendo salvaguardados por el Museo Hemingway, el Centro Nacional de Conservación y Restauración y el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba.

Como se sabe, Hemingway vivió muchos años en Cuba y alternaba sus estadías largas allí con otras en los Estados Unidos. Su casa, Finca Vigia, se ha convertido en un referente ineludible al hablar de él, como también sus actividades pesqueras y sus relaciones con personajes del lugar y sus asiduas visitas a los bares de La Habana. La casa ubicada en una loma de la región de San Francisco, en La Haban fue donada, tal como él lo pidió, al Estado Cubano y desde entonces funciona como Museo.

Los documentos que allí se encontraban son, en su mayoria, no literarios pero son fundamentales para documentar la vida de Hemingway quien quedó enamorado de la Habana como una ciudad en la que podía vivir cuando la conoció en 1938. Fueron usados, entre otros, por Norberto Fuentes para la escritura de su libro Hemingway en Cuba, y dentro de poco días estarán disponibles para cualquier persona que acuda al Museo. Un mes después pasarán a engrosar los Archivos Hemingway en la Biblioteca J.F. Kennedy de Washington.

El proceso de digitalización comenzó en el año 2003, luego de haberse firmado un acuerdo entre el Consejo Nacional del Patrimonio Cultural de Cuba y el Consejo de Investigación en Ciencias Sociales de los Estados Unidos. En estos años se digitalizó una selección de todo el conjunto de documentos dejados por el autor de El viejo y el mar y Por quién doblan las campanas. Como bien dijo la presidenta del Patrimonio Nacional de Cuba, Margarita Ruíz, se trata de una muestra de las cosas positivas que pueden realizarse en conjunto entre Cuba y los Estados Unidos.

Vía | El Universal.mx
Más información | Revista Ñ
Más información | Le Monde



Enlace


Volvemos a reseñar otro libro de la ganadora del premio Pulitzer Natalie Angier. Si en El canon, Angier se revelaba como una divertida y lenguaraz escritora sobre toda clase de asuntos relacionados con la ciencia, aquí la encontramos algo más contenida y solemne, aunque sin perder ni un ápice de su frescura, rigurosidad, cercanía y, por qué no, ese tono propio de Lorelai Gilmore que tanto la caracteriza.

Mujer. Una geografía íntima constituye una minuciosa investigación en la que afloran todo tipo de datos fascinantes acerca de las mujeres, desde el ámbito de cuerpo hasta el de su comportamiento, desde el punto de vista de la literatura, la historia, la medicina, el arte o la ciencia. ¿Cuál es la finalidad del orgasmo? ¿Por qué las mujeres se emperejilan más para otras mujeres que para los hombres? ¿La leche materna es más fascinante de lo que parece? ¿Y los senos, por qué son como son?

Una radiografía del cuerpo, la mente y el alma de la mujer, tan erudita y exhaustiva que, tras su lectura, uno no podrá seguir contemplando a una fémina tal y como lo hacía antes. Por ejemplo, ¿sabíais que el ser humano es femenino por naturaleza y que el sexo masculino nació derivativamente del femenino? El hombre, en genérico, debería llamarse mujer, pues el hombre no es más que una mutación de la mujer.

La primera parte del libro es un recorrido por el cuerpo femenino, de lo más pequeño, como el óvulo, a lo más grande, como los senos o el enigmático clítoris. Esta primera parte se hace un poco más pesada en algunos tramos, sobre todo en los que hay demasiados detalles técnicos, que pueden desalentar a los no iniciados en biología. Pero Angier recurre a su mejor sentido del humor para hacer llevadera la mayoría de la carga. Sin embargo, la segunda parte gana en interés, la orientada a desvelar los matices del comportamiento de las mujeres: los altibajos emocionales de la menstruación, los motores del amor, los desencadenantes de los celos y demás.

Como la propia Angier admite en su prólogo, este libro interesará a hombres y mujeres, pero su tono, sus llamadas a la complicidad, su ironía, toda su carga de profundidad está dirigida específicamente a las mujeres, a las que no dudará en llamar en más de una ocasión como “hermanas”. Pero no creáis que Natalie Angier usa este libro como alegato feminista, tal y como han aprovechado otras investigadoras como Louann Brizendine con su El cerebro femenino. Angier se vanagloria de su sexo, pero en ningún momento lanzará indirectas al sexo contrario. Angier en candorosa y humilde; Brizendine es una arpía.

Como muestra de la enjundia que se infiltra en cada página de este libro, sólo basta con repasar los títulos de algunos capítulos: Decodificando el óvulo; Ventosas y Cuernos, el útero prodigio; Histeria de masas; Agua bendita, la leche materna; Nada como la mala fama, madres, abuelas y otras grandes damas; Aullidos de lobo y sonrisas de hiena, la testosterona y la mujer; De hógamos y otros sinsentidos, la psicología evolucionista en el diván.

El libro está descatalogado por la editorial, así que esperemos que pronto lo reediten.

Hay otras razones obvias por las que el cerebro de una niña puede decidir que centrar la atención en la apariencia es la vía más rápida hacia el poder. Hay demasiadas revistas de belleza, muchas más de las que había cuando yo era una niña prepubescente, hacia 1970. (Entonces ya había demasiadas). En los supermercados hay cajas de salida sin golosinas para padres que no quieren que sus hijos se pongan a berrear por una chocolatina mientras esperan en la cola para pagar. ¿Dónde están las cajas sin revistas para mujeres? ¿Dónde están las cajas para escapar del fascismo de la Cara? Cualquier chica sensata y observadora acaba llegando a la conclusión de que su aspecto es muy importante, de que puede controlar su rostro, igual que controla su cuerpo, mediante el maquillaje, un adecuado régimen de cuidados faciales, un análisis de sus rasgos, y manteniéndose siempre en guardia y pensando sobre ello. No es extraño que una chica pierda su confianza. Si es lista, sabe que es una tontería obsesionarse con la apariencia y acabar desilusionada y deprimida. ¿Para eso aprendió a leer, a hablar un español pasable y a hacer cuentas? Pero aunque sea lista, ha observado la ubicua Cara y conoce su asombroso poder; y quiere ese poder. Una chica quiere conocer los posibles poderes, y todo indica que un cuerpo controlado y una cara bonita prácticamente garantizan una feminidad poderosa.

Más información | Ficha en Iberlibro



Enlace


Comienza el 2009 y abundan los balances de cierre del año pasado y de comienzos del éste. El 2008 fue un año interesante en el que vimos crecer paulatinamente el mercado de la edición digital, tanto a través de la venta de los lectores como de la producción de libros digitales y de la apuesta cada vez más franca de los grupos editoriales por el mundo de la web y, sobre todo su entrada en las redes sociales. En este sentido, parece que el medio escuchó las recomendaciones y entendió que si se quedaba fuera de Internet iba a perder mucho.

En el portal cultural Dosdoce, Javier Celaya adelanta 12 tendencias que cree predominarán en el año que comienza. Todas ellas podrían englobarse y resumirse en la profundización de la tendencia expresada arriba: una disminución de un 15% en la producción de libros de papel favoreciendo la edición de bolsillo y un incremento del mercado digital de libros, bien sea con la distribución y venta de soportes de lectura (e-readers), con la producción de ediciones digitales o con el uso cada vez más focalizado de internet y las redes sociales como herramientas de mercadeo editorial.

Yo, en lugar de hacer vaticinios puntuales, quisiera desarrollar mi escrito alrededor de las áreas en las que pienso se verán los movimientos más interesantes a lo largo del 2009. Antes, sin embargo, me parece importante aclarar que cuando hablamos del mundo del libro hablamos no solamente acerca de producción, promoción y marketing sino también de la lectura y, ahora, del comportamiento de las comunidades y de la producción y edición de las obras a través de la emergencia de nuevos espacios y recursos de publicación. Los puntos que quiero desarrollar buscan enfocar la atención en, al menos, tres aspectos fundamentales:

1) El mundo del libro y la nueva figura autorial: uno de los aspectos que más se han visto afectados por el impacto de las tecnologías de información en el mundo editorial es justamente el de la autoría. Valdría incluso la pena escribir una entrada más larga acerca de la noción de autor en los actuales tiempos en los que se supone que tal figura ya no existe, al menos no en su connotación clásica. Podría decirse en la actualidad que autores somos todos, ya que cualquiera de nosotros tiene al alcance de unos pocos clicks la oportunidad de tener su propia publicación online. El tema es suficientemente polémico ya que toca las fibras de la definición de lo que es o no literario.

Lo que si es indudable es que la noción misma de autor ha cambiado con la democratización del acceso a la publicación de contenidos pero sobre todo está cambiando el control que los autores tienen sobre sus libros y creo que eso se va a intensificar en los próximos tiempos. Paulo Coelho es el ejemplo por autonomasia de lo que un autor de nueva era puede hacer con su obra (y me refiero a nueva era no en el sentido espiritual, sino tecnológico).

Javier Celaya resalta en uno de los 12 puntos que desarrolla, que veremos “sorpresas durante la negociación de la cesión derechos de edición digital” y en este sentido, el propio Coelho, Alberto Vázquez Figueroa y Hernán Casciari son, cada uno a su manera, un ejemplo de lo que los autores pueden hacer hoy en día con sus libros: decidir qué tipo de plataforma de edición quieren, regalar su libro o no, publicar en formato digital o tener ediciones mixtas. En este punto hay cosas por verse si es que los mediadores tradicionales no quieren perder poder, tienen que compartir un poco más sus ganancias apostando por formas distintas de promoción y de edición.

2) Las redes sociales y la nueva circulación de los contenidos: Ligado con lo anterior, ha habido y seguirá habiendo una presencia cada vez más fuerte de las editoriales tradicionales en las redes sociales, en un intento por acceder a nichos de público cada vez más exigentes y precisos, pero también para ganar la carrera y mantenerse como los principales gestores del negocio editorial.

Pero también los autores han ido descubriendo a las redes sociales como espacios para promocionarse, bien sea a través de sus epacios personales allí para promover su obra y figura o a través de la conformación de grupos de lectores y seguidores. Volvemos al punto de la dependencia o la independencia de los autores de los circuitos de distribución. Las redes sociales permiten un contacto mucho más directo con los lectores y la promoción más inmediata de la obra en curso o en publicación.

Las librerías son otras que no se quedan atrás en ese sentido, y han encontrado en facebook y Hi5, por ejemplo, un lugar para promocionar sus actividades. Conozco el caso de librerías que han nacido en las redes sociales y que no tienen un espacio físico o este no es un lugar comercial sino un sitio de tertulias. Los grupos ganan por su afiliación y los nichos ganan en especialización. ¿Habrá un lugar para cada quién? Teóricamente si.

3) El futuro digital del libro y la educación: Una de las áreas en las que probablemente tendremos más sorpresas en los próximos tiempos es en la educativa. Los libros de textos y libros universitarios plantean retos diferentes a los que presentan las ediciones generales. No me atrevo a decir que será en este año que recién comienza, ni siquiera en España (ya me extendí en otro espacio acerca de cómo lo veo para América Latina) donde la discusión acerca de los libros digitales y de su uso en las universidades es aún muy poca, pero si espero que se empiecen a sentar las bases tecnológicas para responder a la demanda creciente de accesibilidad a los libros especializados.

El incremento de los planes de digitalización de libros, el fortalecimiento de los proyectos de bibliotecas digitales que se han puesto en marcha en Europa asi como la comercialización de lectores de libros digitales y la ampliación de la oferta de títulos, entre otros, hará que cada vez haya menos resistencia al uso de los libros digitales.

Pido disculpas por lo largo de este post, pero no me parecía pertinente cortarlo en varias entradas. Hay algunos temas que siguen quedando fuera como el de la promoción de la lectura, el desarrollo de hardware y software para la lectura de los libros digitales, los DRM y la accesibilidad asi como las estrategias comerciales de los diversos actores del mundo del libro. Hay mucho aún por escribir sobre el tema, pero habrá tiempo a lo largo del año, que, al igual que Javier Celaya, creo que será muy interesante para el mundo del libro.

Más información | Perspectivas 2009 en el sector del libro (dosdoce.com)
En Papel en blanco | El futuro ¿posible o probable? del libro, El futuro del libro digital a cuatro voces



Enlace


El título de este alegato contra la religión es, sin duda, provocativo. Pero, pese a la apariencia beligerante, el autor jamás abandona el rigor. Sí que carga las tintas contra la fe, la doctrina, el sistema clerical y demás, se nota cierto enojo en sus palabras (cosa evidente si uno ha presenciado cosas como las que el autor ha visto en calidad de periodista por medio mundo), pero ello no empaña un discurso lleno de fundamento. Su ateísmo militante puede incomodar a muchos, algunas ideas resultarán un poco tendenciosas o quizá fragmentarias, pero lo serán pocas. La mayoría del corpus de este libro está lleno de racionalidad y sabiduría, lo cual ya es mucho más de lo que los libros que ensalzan la religión (como la Biblia o el Corán) pueden decir. ¿No os lo creéis? Dadle una oportunidad a Dios no es bueno.

Según Christopher Hitchens, la religión, cualquiera, no sólo es amoral, sino positivamente inmoral. Y esto no debe buscarse sólo en el comportamiento de sus fieles sino también en los preceptos que podemos leer en sus manuales de comportamiento. Sus delitos son, fundamentalmente: presentar una imagen falsa del mundo para los ingenuos y los crédulos, la doctrina del sacrificio de sangre, la doctrina de la expiación, la doctrina de la recompensa y/o el castigo eternos y la imposición de tareas y normas imposibles.

Me centraré en el último punto para esta reseña. Una de las normas imposibles son las relativas al pecado de la carne. No sólo se prohíbe el sexo, sino que se prohíbe incluso su pensamiento, algo que nadie es capaz de conseguir. O para hacerlo la mayoría del tiempo, uno debe irse convirtiendo en una suerte de reprimido que no encaja de manera sana sus disposiciones naturales, evitando incluso la masturbación. Estos engendros son los que, tarde o temprano, acabarán abusando sexualmente de niños, por ejemplo, porque la religión les ha carcomido la sexualidad. Por ello existe un porcentaje mayor de pederastas entre el clero que entre el ciudadano de la calle. Por eso, porcentualmente, hay más convictos con fe que sin ella en todas las cárceles del mundo; lo cual también dejaría constancia de la correlación siguiente: que el mal se da con mayor facilidad en el religioso, el que profesa doctrina, que en el ateo.

Christopher Hitchens (Inglaterra, 1949), se graduó el filosofía, política y economía en Oxford, y como periodista y escritor ha colaborado con publicaciones tanto estadounidenses como británicas. Y como él mismo dice acerca de sus intenciones con Dios no es bueno, su incendiario libro no se basa en una doctrina o un dogma sino en una argumentación refutable, en principios que no se apoyan en fe alguna. En la demostración filosófica e histórica, sin fanatismos, de que la religión ha provocado que muchas personas, la mayoría de hecho, se comporten de una forma que haría que el gerente de un burdel o un genocida torcieran el gesto.

Tampoco obvia el autor algunas evidencias científicas que dejan en ridículo las ideas más arraigadas de los creyentes, como que el aborto es una sinónimo de homicidio o que la teoría de la evolución es otra teoría más del mismo nivel que el creacionismo o el diseño inteligente. Lo cual, viniendo de un hombre de letras, se agradece.

Por último, Dios no es bueno es un excelente manual de ejemplos sobre el problema provinciano de cualquier religión. Esto es: analizar la realidad próxima olvidándose de la lejana. Si, por ejemplo, un creyente da las gracias a su dios por salvar a su hijo de un accidente de tráfico, yendo a poner velas, persignándose o de cualquier otra forma ritualista, parece olvidar que durante todo ese tiempo de agradecimiento están muriendo decenas o centenares de niños en países subdesarrollados de formas que ni siquiera puede imaginar, demostrando así el creyente un egoísmo y una mirada rectilínea tan espantosamente simplona que Dios debería aparecérsele en forma de rayo cósmico sobre su propia cabeza.

Pero no lo hace, así el creyente sigue profesándole una fe estúpida e infantil. Y también cree en él porque no se llega a cuestionar por qué se ha inoculado en el mundo el bacilo de la sífilis, por qué se ha extendido la lepra o la idiocia, o incluso por qué se concibieron los tormentos de Job. Cree en él como se cree en Santa Claus.

Todo esto no debería importarnos a las personas cultas. Pero lo hace, porque la religión no es algo privado e irrelevante, sino que intenta siempre que puede inculcarse en los demás con diversas formas coercitivas; porque recibe prerrogativas fiscales; porque intenta alzar políticamente su voz, acusando de asesinos a los médicos abortistas o de enfermos a los onanistas, infestando a la gente sencilla de Sida por retorcidas y morbosas ideas acerca de los profilácticos. Y a la larga, todo ello iba a repercutir de algún modo, obligando a muchos a dejar de guardar silencio y respeto, porque la religión, como el nazismo o cualquier otra colección de ideas irrefutables y fanáticas, no merecen ni un gramo de tolerancia. Dios no es bueno es uno de tantos libros laicos y antirreligiosos que empiezan a poblar los anaqueles de las librerías. Y esperan muchos más, a Dios gracias.

En 1996, la República de Irlanda celebró un referéndum acerca de una cuestión: si su Constitución debería seguir prohibiendo el divorcio. La mayoría de los partidos políticos, en un país cada vez más laico, instaban a los votantes a aprobar una enmienda legislativa. Lo hacían por dos razones excelentes. Ya no se consideraba correcto que la Iglesia católica de Roma prescribiera su moral a todos los ciudadanos y, evidentemente, era imposible aspirar siquiera a una definitiva reunificación de Irlanda cuando la gran minoría protestante del norte rechazaba continuamente la posibilidad de que se implantara un régimen religioso. La madre Teresa tomó un avión desde Calcuta para apoyar la campaña a favor del voto negativo junto a la Iglesia y sus partidarios de la línea más dura. Dicho de otro modo: una irlandesa casada con un borracho maltratador e incestuoso jamás debería esperar nada mejor para su vida, y hasta podría poner su alma en peligro si suplicaba poder volver a empezar de nuevo.

Editorial Debate
384 páginas

Sitio Oficial | Ficha en Editorial Debate



Enlace


Chaucer escribió Los Cuentos de Canterbury entre finales del siglo XIV y principios del XV. Se trata de la primera obra escrita en inglés, ya que hasta entonces sólo se escribía en latín o francés, lenguas que sólo eran accesibles para la gente que tuviera una cierta formación cultural. Los cuentos recuperan viejas leyendas e historias populares cargados de enseñanzas que forman un conjunto cohesionado a través de un hilo conductor, a la manera de las narraciones del Decamerón o Las mil y una noches.

En este caso, el hilo conductor es una peregrinación desde Southwark a Canterbury. Por el camino, los peregrinos se encuentran con diferentes personajes que les irán relatando las historias. Cada uno de ellos es el reflejo de diferentes clases sociales y oficios de la época; así, nos encontramos con un molinero, un marino, una monja, un bulero…

Cada cuento viene precedido por un pequeño prólogo en el que se relata brevemente el encuentro entre los peregrinos y cada uno de estos personajes. En el cuento que hoy nos ocupa, el bulero presenta su oficio de vendedor de indulgencias. Sin rubor alguno, cuenta cómo engaña a todos aquellos ciudadanos temerosos de Dios para obtener limosnas a cambio de perdonarles sus pecados. Así pues, este relato es un ejemplo de la óptica crítica que adoptaba Chaucer a la hora de retratar la sociedad de la Edad Media.

El cuento del bulero nos presenta a tres hombres de vida libertina que deciden perseguir a un ladrón llamado Muerte para acabar con su vida. Por el camino, encuentran un tesoro bajo un árbol y deciden repartírselo tras hacer un pacto de hermandad. Para ahorrarse el riesgo de ser apresados con tanto dinero, aplazan el traslado del tesoro a la noche y echan a suertes quién irá a comprar un poco de vino para pasar el rato.

Finalmente le toca al más joven de los tres. Por el camino, el joven decide comprar veneno para echarlo en el vino y matar a sus compinches, para así no tener que compartir el tesoro. Pero los otros dos también tienen su propio plan. La moraleja del cuento es que la avaricia es el origen de todos los vicios, un pecado que sólo reportará ruina a quienes lo practiquen.

La historia de este relato ya ha pasado a nuestra cultura popular, y yo recuerdo haberla escuchado mucho antes de saber siquiera quién era Chaucer. Está escrito con un lenguaje claro y sencillo, en verso en el original, y está repleto de llamadas al posible oyente o lector, costumbre muy habitual en la época por el carácter oral de las narraciones.

A excepción de las peroratas iniciales acerca de la gula, la bebida y el juego (que podrían haberse dejado para el prólogo), la historia fluye a ritmo vivaz y sin trompicones. Al final del post, encontraréis un enlace para descargaros el libro completo de Los Cuentos de Canterbury. El cuento del bulero comienza en la página 224, pero también os recomiendo que echéis un vistazo a las historias restantes, porque os darán un lúcido reflejo de la sociedad de la época y un puñado de historias ingeniosas y sorprendentes.

El relato | El cuento del bulero
En Papel en Blanco | Un relato a la semana



Enlace


Desde ayer y hasta el 11 de enero se celebrará en el Centro Cultural Vaguada de Madrid la edición XXXII del Salón del Libro Infantil y Juvenil organizado por el ayuntamiento madrileño y el Consejo General del Libro, y con la colaboración de la Organización Española Para el Libro Infantil (OEPLI), el Ministerio de Cultura y la Comunidad de Madrid. Este año el evento se presenta bajo el lema ‘Leer la noche’, con un cartel realizado por la ilustradora Patricia Castelao.

Durante estas jornadas se entregarán los Premios Lazarillo 2008, que han recaído en Roger Olmos y Roberto Aliaga (Mejor Álbum Ilustrado por ‘El Príncipe de los Enredos’) y Pablo Albo (Mejor Creación Literaria por ‘Diógenes’).

El Salón contará con pasacalles, cuentacuentos, talleres, obras de teatro, espectáculos de magia y un sinfín de actividades literarias promovidas por las casas editoriales, como encuentros con reputados escritores de literatura infantil y juvenil. También podrán visitarse cuatro exposiciones: ‘Salón de los ilustradores’, dedicada al Premio Nacional de Ilustración del presente año (Arnal Ballester); ‘La Noche’, con obras de la Asociación de Ilustradores de Madrid; ‘Libros de la Noche’ y ‘Novedades editoriales’.

La entrada es gratuita y el horario de visitas es de 10 a 14 y de 17 a 20 horas (fines de semana: de 11 a 14, y de 16 a 20). El Salón permanecerá cerrado los días 24, 25 y 31 de diciembre, y 1 y 6 de enero.

Me sorprende la escasa difusión que de este evento ha habido hasta el momento. Una lástima.

Vía | Espacio Libros



Enlace


Hay que cuidar con quien te codeas. Parte de lo que eres responde a lo que es la gente que está a tu alrededor. En un grupo cualquiera de individuos compuesto por miembros distintos, la suma del coeficiente de inteligencia del grupo como tal será más bajo que la media matemática de sus componentes: la inteligencia baja y primitiva parece ejercer una succión subliminal que anula la inteligencia más elaborada.

Por ejemplo, si dos grupos heterogéneos de personas son sometidos a sendas baterías de tests idénticos, los resultados de ambos grupos pueden diferir mucho según las experiencias previas de sus componentes. El grupo de personas que se relacionó durante un rato con jugadores de un deporte de masas obtuvieron resultados menores que el grupo de personas que se relacionó durante un rato con un profesor de Oxford.

Lo que nos rodea puede sacar lo mejor de nosotros. También lo peor. Sobre todo si los que nos rodean son personas o soportes de alta densidad ideológica, como son los libros. Según los libros que leamos, seremos así o asá, al menos en cierta medida: porque también escogemos uno u otro libro en base a cómo somos.

Richard Dawkins, en su prólogo para La máquina de los memes, de Susan Blackmore, a propósito de la existencia de los memes, comenta:

Era todavía estudiante en la universidad de Balliol cuando un día, charlando en la cola de la cantina con un compañero, me di cuenta de que a medida que iba hablando, su mirada de asombro crecía. “Acabas de ver a Peter Brunet, ¿verdad?”. Me sorprendió que lo supiera. Peter era nuestro queridísimo director de seminario y yo acababa de salir de una de sus tutorías con muchos ánimos. “¡Lo sabía!, agregó mi colega sonriendo, “hablas exactamente como él, hasta en el tono de voz se te nota”. Aunque sólo fuera esporádicamente, había “heredado” su cantinela y su modo de hablar que tanto admiraba y que tanto echo de menos en la actualidad.

La clave reside en ese esporádicamente. Si nos relacionáramos sólo una hora a la semana con alguien realmente interesante pero el resto de la semana la dedicáramos a rodearnos de personajes grises, monótonos, vacuos e inanes, ¿cuánto nos duraría el efecto de sentirnos excepcionales? Seguramente, muy poco. Seguramente acabaríamos por pensar que esa persona interesante que vemos una hora a la semana no es tan interesante como creíamos. Que incluso resulta pagado de sí mismo. Que no sabe disfrutar de la vida. Que nunca encajaría entre la gente normal, como nosotros conseguimos durante toda la semana.

Somos más volubles de lo que pensamos. Creemos que nunca cambiamos o que cambiamos muy poco a lo largo de los años. Pero en cuestión de meses podemos dejar de resaltar sin darnos cuenta. Porque estamos a gusto entre otros que no brillan. Porque es muy fácil dejarse contaminar subliminalmente por lo que nos rodea, sonreír, aceptar. Porque somos cómodos por naturaleza.

No nos damos cuenta. Pero somos más ellos que nosotros mismos.

Leer libros de personas que brillan muy lejos de nosotros, a los que nunca podremos acercarnos lo suficiente como para contaminarnos de su brillo, que sintetizan lo mejor de su esplendor en unas líneas de texto bien estructuradas y expuestas con claridad, es una forma de estar rodeado de estrellas. Es una manera de meterse de lleno en un cúmulo globular. Ésta sería uno de los mejores argumentos para leer libros: inviertes tu tiempo en personas que se salen de la norma (al menos a la hora de exponer sus ideas en un libro). Los libros también pueden ser buenos compañeros cuando no existen tales a tu alrededor: todo buen lector conoce la sensación. (Tú eliges, también es cierto, tus lecturas, y si no te rodeas de otros individuos excepcionales que te lleven a escoger las más luminosas, entonces leer se convierte una opción tan superflua como mirar cualquier otra cosa mundana, habitual o clónica).

En estos tiempos de corrección política y de rechazar todo lo que atufe a eugenesia, de respetar todo lo que diga el contrario aunque ese respeto sea sinónimo de aceptación y mansedumbre, de disimular tus dotes y tu nervio por una educación que en el fondo es miedo al diferente y al disidente, de convivir con todos los seres antropomórficos por igual porque no hacerlo así te convierte en xenófobo, racista, intransigente, pedante, esnob, asesino o algo peor… en estos tiempos, digo, está mal visto ser pragmático con tu tiempo. Está mal visto invertir tu tiempo con las personas con el mismo pragmatismo con el que inviertes tu tiempo en cualquier otra actividad. Porque no puedes tratar a una persona igual que cualquier otra cosa. Todos somos personas, dicen.

Dejaremos esa discusión para otro momento porque, afortunadamente, los libros son considerados cosas y no personas, aunque puedan ofrecernos tanto o más que las personas (de hecho, muchas personas parecen libros en blanco). Así que tened cuidado con lo que leéis, escoged con el cuidado con el que un médico escoge vuestra dieta vitamínica, buscad aquellos volúmenes que fortalezcan vuestras debilidades y someta a análisis vuestras virtudes. En definitiva, cuidad lo que leéis como os cuidáis a vosotros mismos, porque la atmósfera de memes en la que habitéis os convertirá en una u otra clase de persona. Leed con cuidado, como si en la tapa de los libros hubiera la típica pegatina de “material radioactivo”. Vuestra vida depende de ello.

Más información | La máquina de los memes, de Susan Blackmore



Enlace


Desde la primera vez que leí a Oliver Sacks, con Un antropólogo en Marte, quedé absolutamente fascinada en dos sentidos: uno, por las extraordinarias historias que narraba sobre alteraciones neurológicas (un tema por el que siempre he sentido gran atracción) y, dos, y aquí reside el auténtico motivo de mi fascinación, por la perspectiva que defiende sobre la enfermedad y su tratamiento. Sus libros se centran en temas que, a priori, todos catalogaríamos como “científicos” y, por supuesto, lo son, ya que se trata de casos médicos. Pero lo que a Sacks le interesa no es realizar una exposición sobre la enfermedad en términos puramente científicos, mecánicos y químicos, sino dar una visión sobre los paisajes existenciales en los que viven los pacientes, las experiencias individuales de cada uno con su enfermedad.

Aquí radica su éxito, no sólo el que cuantifica las ventas de sus libros, sino su calidad como científico y como persona. De ahí que, cuando en 2006, Dustin Hoffman presentó el premio ‘Music has power,’ que el Institute for Music and Neurologic Function le concedió a Oliver Sacks, afirmó que lo que en esos momentos estaban celebrando era su profunda humanidad.

Despertares fue el libro que hizo que su nombre se conociera a nivel internacional, y es precisamente en él en donde Sacks reflexiona, argumenta y defiende con mayor claridad su perspectiva; no porque no lo haga en el resto de sus obras, sino porque en ésta lo dice de forma explícita y reiterada. Motivo había. A mediados del siglo XX el estilo “romántico” en la medicina neurológica, es decir, la historia clínica profunda, no era visto con buenos ojos. Por el contrario, lo que predominaba era el análisis puro de las funciones neurales y psíquicas, sin tener en cuenta la individualidad de cada paciente. Por ello la publicación de ‘Despertares’ en 1973 fue acogida con silencio y frialdad. Pero una década más tarde, cuando lo narrado por Sacks empezó a ser compartido por otros colegas de profesión que, por fin, lo veían con sus propios ojos, la reacción fue muy distinta. La tercera edición, de 1982, hizo de ‘Despertares’ prácticamente un clásico.

Como el propio autor comenta en el prefacio, el tema tratado en el libro son las vidas y las reacciones de determinados pacientes que se hallan en una situación única, así como las implicaciones que tienen esas vidas y esas reacciones para la medicina y la ciencia en general. En concreto, los pacientes a los que se refiere son los últimos supervivientes de la gran epidemia de la enfermedad del sueño (encefalitis letárgica) que tuvo lugar entre 1916 y 1927. Cincuenta años después, se encontraban dispersos por diferentes hospitales y tratados como enfermos crónicos por los que ya no podía hacerse nada. Uno de esos hospitales era el Monte Carmelo de Nueva York (en realidad, se cambió el nombre de los pacientes y el del hospital para preservar su confidencialidad), que albergaba a ochenta de estos pacientes en 1969, año en que Sacks llegó a la institución.

Si bien la encefalitis letárgica ya había sido descrita medio siglo antes por Von Economo la bibliografía y, en general, el conocimiento sobre ella era casi nulo. De hecho, Sacks indica que después de 1935 prácticamente no se había escrito sobre el tema. La mayoría de los afectados se habían recuperado de la primera fase de la epidemia relativamente poco después, y durante décadas no habían experimentado nuevos síntomas, hasta que estos aparecieron de forma paulatina pero notable y tomaron sus vidas por completo. Von Economo los había descrito como “volcanes extinguidos”, pues eran personas que conservaban sus facultades mentales pero se hallaban prisioneras de sus cuerpos, estaban “congeladas” y todo apuntaba a que seguirían así para siempre.

En 1967 el doctor Georges Cotzias había publicado esperanzadores resultados sobre un nuevo tratamiento del parkinsonismo, consistente en la administración de L-dopa que, a partir de entonces, empezó a ser considerada una “droga milagrosa”. Si bien la encefalitis letárgica tenía puntos de contacto con el parkinsonismo, eran muchas sus diferencias y, sobre todo, las reacciones en cada persona. Durante el verano de 1969, Sacks comenzó a administrar L-dopa a algunos de los pacientes del Monte Carmelo. Entonces ocurrió el “despertar” o, más exactamente, los “despertares”.

El núcleo central del libro son las historias clínicas de algunos de los pacientes tratados por Sacks en el Monte Carmelo. Nos narra la vida de cada uno de ellos antes de la epidemia, la aparición progresiva de la enfermedad hasta el ingreso hospitalario y su tratamiento con L-dopa. De éste, se nos cuenta el comienzo, en el que el paciente se ve liberado de su enfermedad (“el despertar”), la recaída y aparición de múltiples y variados problemas (“angustia y desesperación”) y, por último, la fase final de “adaptación”, que no siempre se consigue.

No hay nada vivo que no sea individual: nuestra salud es nuestra, nuestras enfermedades son nuestras y nuestras reacciones son nuestras, del mismo modo que lo son nuestras mentes o nuestros rostros. Nuestra salud, nuestras enfermedades y nuestras reacciones no pueden ser comprendidas in vitro, por sí mismas; sólo pueden ser comprendidas con referencia a nosotros, como expresiones de nuestra naturaleza, de nuestra vida, de nuestro existir aquí (da-sein), en el mundo.

Éste es uno de los numerosos párrafos en donde Sacks explica su visión y explicación del libro, el motivo de que hayan sido “despertares” en plural. La enfermedad tenía rasgos particulares en cada paciente y la reacción a la L-dopa fue distinta en cada uno (es más, en ocasiones también lo fue al ser administrada en distintos momentos a una misma persona). Sus resultados eran imprevisibles, también su duración y, lo que es peor, la posibilidad de alcanzar un equilibrio.

De repente, los volcanes entraron en erupción, en cuestión de semanas, a veces de días. Personas que habían estado cuarenta años casi sin poder moverse o hablar, sin ser capaces de expresar un gesto o iniciar un movimiento, ahora caminaban, corrían, cantaban y hablaban por los codos. Como si alguien hubiera apretado un botón.

Pero en todos los casos la administración permanente de L-dopa supuso la aparición de nuevos males, variados en formas y en intensidad. La modificación de las dosis no lo solucionó y en la mayoría de los casos se interrumpió el tratamiento, con lo que los volcanes volvieron a extinguirse. A pesar de que años después se reintentó el tratamiento en muchos de ellos, la L-dopa nunca volvió a funcionar como aquella primera vez. Algunos, muy pocos, alcanzaron un equilibrio entre los beneficios y las limitaciones, pero la mayoría recayó en el estado en el que había estado sumido durante cincuenta años.

Así, pues, finalmente, llegamos a las únicas conclusiones posibles: que los pacientes tratados con L-dopa mejorarán siempre tanto como se lo permitan sus circunstancias personales, y que alterar su situación química puede ser el preludio de muchas otras alteraciones, aunque, por sí solo, no es causa suficiente para que se presenten. Las limitaciones de la L-dopa resultan tan claras como sus beneficios, y si deseamos reducir aquéllas y aumentar éstos, debemos ir más allá de este fármaco, más allá de todas las consideraciones puramente químicas, y preocuparnos de la persona y de su situación en el mundo.

Cada nuevo libro que leo de Oliver Sacks me insufla energía, me descubre nuevas perspectivas sobre el ser humano y sus capacidades y, sobre todo, me enseña lo cortos de vista que somos en ocasiones. En ‘Despertares’ nos ofrece veinte historias únicas, veinte paisajes humanos que reflejan los rincones más oscuros y los más luminosos de la mente. Tras leerlo, no cabe duda de que la única forma posible de contar esta experiencia y de poder extraer una enseñanza era así, adentrándose en cada uno de esos veinte mundos.

Sitio oficial | Ficha en Anagrama



Enlace


Repentinamente, de un ataque al corazón, en la flor de la vida y en el momento más importante de su carrera, así se ha ido Francisco García Hortelano, quien firmaba sus libros como Francisco Casavella. Ha muerto en su Barcelona natal apenas un año después de ganar el premio Nadal de Novela por Lo que sé de los vampiros, un galardón que le auguraba un sólido futuro en las letras españolas.

Casavella comenzó a publicar en 1990 con La Chica Ye-Yé, premio Tigre Juan y El triunfo. Ganó notoriedad con su trilogía de El día del Watusi aparecida entre 2002 y 2003, y compuesta por Los juegos feroces, Viento y joyas y El idioma imposible. También se dedicó a la escritura de guiones cinematográficos, entre ellos la propia adaptación de El triunfo, Volverás de Antonio Chavarrías o Antártida de Manuel Huerga.

Se le hace duro a uno continuar la necrológica de alguien que desaparece tan pronto y que nos deja con tantas expectativas. Porque Casavella era un valor pujante de la literatura española, una verdadera riqueza. Lo comentabamos en la reseña de Lo que sé de los vampiros: le faltaban algunas aristas por pulir, pero tenía potencial para convertirse en un gigante de la novela.

La escritura de Casavella es rica de matices y sentidos, tan sensorial como conceptualmente precisa. Esa era la clave de Lo que sé de los vampiros: una novela histórica sin rastro de recreación, sostenida únicamente por la ideología y las fundaciones mentales de hombres de otra época, y a la vez intensamente viva. Un tour de force de originalidad, un arte de prestidigitador para tratar la metafísica con ropajes de folletín, o quizás elevar la trama novelesca a meditación existencial.

Qué enorme trabajo tenía por delante, qué profundas indagaciones, y cuánto hubiéramos disfrutado con ello. Pero siempre en estos casos uno teme estar siendo mezquino, pensando en la literatura que le quitan en lugar del hombre. Por lo tanto no digamos ya nada más. Ha muerto un gran escritor español, vaya nuestro pésame con él.

Vïa | El País, ADN.es
En Papel en Blanco | Francisco Casavella



Enlace


Parecía que la fiebre por las continuaciones póstumas de novelas, con la segunda parte de Drácula y la sexta de la Guía del autoestopista galáctico, era un fenómeno anglosajón reciente, pero resulta que en Francia llevaban discutiendo la cuestión desde mucho antes. En 2001 una editorial publicó dos secuelas a Los Miserables de Victor Hugo pero sus herederos los llevaron a juicio. Tras siete años de litigio, la corte ha concluido que las secuelas no violan la propiedad intelectual de Hugo.

Las dos secuelas fueron publicadas al calor de los fastos del bicentenario de Hugo y contenían decisiones controvertidas como la de resucitar a uno de los personajes principales, Javert, e imponerle un brusco cambio de personalidad. Pierre Hugo, bisnieto del autor, demandó a la editorial Plon asegurando que la familia no había sido consultada y que se lesionaba moralmente la obra. Plon esgrimió como defensa que las secuelas apócrifas son una tradición literaria y que no entendían en qué ofendian ellos a la obra de Hugo más que el musical o El jorobado de Notre Dame de Disney.

Esta decisión marca un importante precedente legal, ya que varias casa editoriales francesas esperaban el desenlace del juicio para sacar sus propias secuelas de obras clásicas. Según se rumorea, habría una segunda parte de Madame Bovary de Flaubert cociéndose en los fogones.

En esta clase de polémicas tengo mis simpatías divididas. No me caen nada bien esos cancerberos de los derechos intelectuales de un autor cuyo único mérito es el de haber sido engendrados por un pariente, que claman indignación contra todo aquél que toca su obra sin haber pasado por caja. Tampoco me entusiasman las editoriales que se descuelgan con una segunda parte de un clásico escrita por encargo para aprovechar el mercadillo que se monta con cada centenario. De todas las estupideces que vimos por los 400 años del Quijote, sólo nos faltó un Quijote parte 3: Resurrección escrito por Arturo Pérez Reverte.

Lo dijo el propio Victor Hugo: Una vez que la obra de un autor es publicada, él ya no es su amo. En la literatura hay un proceso sano, espontáneo y necesario que es la creación de hipertextos, basarnos en la obra que nos ha influido para crear un producto propio. Precisamente eso es lo que se opone a esta politica de ‘secuelas’, que aseguran continuar la misma novela a pesar que que el autor y su contexto sean completamente distintos. Esto no es el cine, en donde es el productor quién decide qué es segunda parte de qué. O es otra novela o es una mentira.

Me parece curioso además que Plon haya ganado el juicio argumentando cosas como que Los tres mosqueteros de Dumas tuvo 39 continuaciones apócrifas. Si la justificación es legal, esas cosas pasaban antes de que se reconocieran los derechos de autor. Y si la justificación es literaria: ¿Quién recuerda una sola de esas continuaciones?

Vía | The Guardian



Enlace


Categorias

Archivos

Blogroll

Meta


who's online